11 de julio de 2026

Y tú estás en él (camino)


Y tú estás en él.

Allí parado al borde exacto del futuro.


Trémulo, indeciso, tal vez desconcertado.


Pero obstinadamente firme en medio del camino

y avanzando.


Con los puños cerrados, con la vista perdida

más allá de los bosques y los rostros,

allí donde la senda se adentra en la neblina.


Y así, un lejano día sabrás que nada fue en vano,

que aunque quizá la meta soñada no existiera,

el camino en sí fue suficiente,

porque ahora tú formas parte del camino, 

porque ahora tú mismo eres el camino

                               y todo cuanto en él florece.

De La estrecha senda inexcusable, Poemas de Sergio Borao Llop

16 de junio de 2026

En el jardín botánico



En el jardín botánico

son las seis de la tarde.

Dos jóvenes hermosos

(ella es morena, él rubio,

no habrán cumplido aún los diecinueve)

se besan bajo el Sálix babilónica.


Recuerdo que hace años

yo también era joven

y estaba enamorado

en el jardín botánico

a las seis de la tarde

de un septiembre cualquiera.

De Por si mañana no amanece,  Poemas de Sergio Borao Llop

9 de mayo de 2026

Regreso


Cada vez que las naves

a Ítaca regresan

sellan el fin de un sueño. 


Pero es grato saber 

que en Ítaca hay un puerto,

que es posible el regreso.


De Arenas de Ítaca. Poemas de Sergio Borao Llop

26 de abril de 2026

La noche anula todos los espejos


La noche anula todos los espejos

y amamanta dudas

que la mañana no ha de despejar.


La noche oculta míseros rincones

y apresura los ojos 

de los indiferentes viandantes.


La oscuridad hace romas las esquinas

donde el sexo barato se agazapa

en las noches de frío solitario.


Bulle la vida entre las calles de neón;

las copas ignoran el destino del hombre

y los hombres van recuperando la inconsciencia

tras la segunda copa.

(Queda el olor, el olor imborrable,

la constancia precisa de las calles sin nombre)


Inevitable, la mañana

asesina las sombras y siembra resacas.

Mas nunca alivia el pecho del sediento.

De La estrecha senda inexcusable, Poemas de Sergio Borao Llop

3 de abril de 2026

Las aguas del olvido


¿Serán éstas, entonces, 

las aguas del olvido?

-se pregunta el viajero. 

Mas no desmonta. Sólo 

contempla la corriente,

los patos, las riberas.


Luego sigue su ruta

en busca de otras aguas.


Porque el viajero sabe

-aunque sus ojos miren

siempre hacia el horizonte-

que el recuerdo es sagrado:

Quizá el único vínculo

entre viajero y senda.

De Viñetas y recuerdos. Poemas de Sergio Borao Llop

8 de marzo de 2026

8 de Marzo


 _ _ _ _ _Mujer trabajadora_ _ _ _ _


Vengo esta noche a cantarte, compañera,

desde el fondo tenaz de mis entrañas,

un son de lucha mineral y centenaria.


Vengo a cantarte, hermana, con mi sangre,

para empaparla en tu sangre derramada.


Se apaga tras los siglos ya la noche

en que atada, escarnecida y olvidada,

te dejabas morir junto al fogón prendido

sin un gesto de fuga en la mirada.


Van muriendo las horas solitarias

en que la casa insoportablemente muda

te cercaba por doquier con los recuerdos

inasibles del tiempo sumergido

en tardes de ventanas y nostalgias.


Tuyos son los amaneceres que vendrán,

tuyo el cántaro preñado de futuros

tuyo el azul sortilegio de los días

que se vislumbran en el horizonte.


Tuya es el arma que abre las compuertas

de un alba que a los cielos amenaza.

Tuyo es el campo virgen que se extiende

ante el ojo sorprendido de los ángeles.


Es tu hora, compañera, hermana,

la hora del candente itinerario

que te lleve, magnífica, a la aurora.

Es la hora del verbo desatado:

Canta, ruge, grita, resucita

el fuego que se esconde en tus pupilas

y lánzalo como un heraldo del mañana.

De Despertar en el Zaguán. Poemas de Sergio Borao Llop

Versión musical

24 de febrero de 2026

De noche


De noche, 

perdido y solo en esta ciudad extraña,

esta ciudad donde siempre he vivido,

esta ciudad

que me ha visto crecer, reír, emborracharme,

que me ha visto llorar y derrumbarme,

renacer y exiliarme en los recuerdos,

perderme en encrucijadas invisibles

y amanecer entre sus calles

sin otra compañía que el silencio.


Esta ciudad que conozco palmo a palmo,

pero esta noche, extraña

porque no estás conmigo para amarla.

De Por si mañana no amanece,  Poemas de Sergio Borao Llop

Versión musical

5 de febrero de 2026

Sin salida


Es preciso contar que nos fue arrebatada la niñez

entre crepusculares aulas amarillentas

con olor a humedad, con luces marchitas

y como un miedo en el aire,

un recelo de miradas prisioneras.

¡Tantas frases de escaso significado!

¡Tantas tardes baldías aprendiendo

sagradas oraciones de farsa religiosa!

¡Tantos cánticos azules de manos levantadas!


Pero también nuestra adolescencia fue decapitada:

se perdió fatalmente entre las sombras de una fábrica

entre ruidos de máquinas y órdenes incomprensibles.

Se nos inculcó la áspera lección de la eterna madrugada,

de la larga jornada de sudor y rutina,

de la incontestable sumisión, de las jerarquías.

Sacrificamos nuestro esfuerzo a cambio de unas monedas,

unas pocas monedas que engañosamente pretendían  

sobornar nuestra ingenua fe de jóvenes asalariados.


También, también fue asesinada nuestra juventud 

entre humo, cláxones de automóviles,

atardeceres prematuros, violentos amaneceres,

encapuchados arcabuceros disparando evasivas,

cadáveres, cadáveres hediondos

con heridas sangrantes, calaveras,

el llanto de una niña, oscuridad, mentiras,

y una flor deshojada gritando desde lejos:

¡Escapa, escapa, escapa!


Pero era ya tarde y no había escapatoria.

Así, aterrorizados, erramos la salida.

Como locos danzantes ebrios de carnavales,

elegimos disfraces, auscultamos mortajas,

bebimos nuestras copas y salimos a escena

envueltos en tinieblas, perdidos entre flecos

de una espesa cortina cuyo nombre es desdicha.

De Viñetas y recuerdos. Poemas de Sergio Borao Llop

20 de enero de 2026

Cárceles


 Cárceles

I

Quisiéramos brotar, multiplicados.

Ser melodía o grito,

canto, graznido, eco.

Semen, sudor o sangre.

Acaso lágrima.

                    Expandirnos 

a través de dimensiones y universos.


Pero son incontables 

                     las cárceles del hombre.


II

Incontables son las cárceles del hombre

y una sola es la llave-

(Si existe tal prodigio).


Océanos y lunas nos separan 

del frío cerrajero.

De Viñetas y recuerdos. Poemas de Sergio Borao Llop

3 de enero de 2026

La noche ensalza estrellas y sonidos


La noche ensalza estrellas y sonidos

y sirve de tapiz a rapaces nocturnas

que van sobrevolando plazas iluminadas.


Es decir: cuerpos bailan

en atestadas discotecas a la luz de los focos

bajo el efecto de modernísimos elixires.


Cuerpos bailan sin luz

en los lujosos apartamentos.


Cuerpos destilan, ávidos, la noche.


Pero al calor de los cubos de basura

duermen hombres

con un hediondo bulto por almohada

y por colcha un harapo

                                         y un recuerdo.

De Metropolicromía

18 de diciembre de 2025

Por los espejos cóncavos


Por los espejos cóncavos

un hombre va gritando

que hay abismos de lluvia sin ventanas,

que hubo un tiempo de orillas franqueables,

polillas como libros, azucenas tardías,

surcos como gaviotas mar adentro.


¡Todo entonces como un olor de abejas!

O como el beso de la luz furtiva 

que se filtra a través de las cortinas.


Por los cóncavos espejos resbalando

un grito y una lágrima.

De La estrecha senda inexcusable, Poemas de @S_Borao_Llop  

14 de diciembre de 2025

Crea el alma montañas confortables


Crea el alma montañas confortables

donde no tiene entrada el sufrimiento.


Teje el deseo mágicos tapices

para escapar al tedio,

para huir del vacío insoportable

de las tardes sin nadie.


Pero el tiempo en su avance inexorable

consigue disipar la frágil telaraña

coloreando todo en tonos tormentosos,

llenando de tristeza las paredes desnudas.


¡Todo es un olor agrio!

¡Todo un sabor amargo, una añoranza

de sombras intangibles y lejanas!


Luego nos desbocamos con rumbo a la locura.

El dolor nos aboca a siniestros torbellinos,

nos empuja a la búsqueda incesante

de una voraz e inconsciente autodestrucción

y una aun más trágica quietud,

como un océano de flores espantosamente ennegrecidas,

como un tropel de trenes angustiosamente detenidos.


Queda en el pecho un latido que se apaga,

una nostalgia que se extingue,

un terrible silencio que no puede ignorarse.

De La estrecha senda inexcusable, Poemas de @S_Borao_Llop   

10 de diciembre de 2025

El precio del poema es el insomnio


 El precio del poema es el insomnio.


Toda noche

revela tempestades

que no pueden ser transmitidas

más allá del propio sentimiento

de desnudez indefensa

ante la grandeza de los astros.


El premio del poeta

es la sonrisa

lánguida

de la flor deshojada.

De La estrecha senda inexcusable, Poemas de @S_Borao_Llop   

6 de diciembre de 2025

Gato


A través del cristal

el gato mira.


El empedrado sucio, gris, de las aceras

donde resuenan ecos de pisadas

que no han de detenerse frente a él.


Las hojas del otoño, sometidas

por ráfagas de viento imperturbable.


El infame rodar acelerado

y el ruido de motores asesinos.


Se estrella su maullido en los cristales

que le devuelven ecos inconcretos.


En su maullido aprisionado

se encierra un grito contenido,

un ansia insatisfecha y asfixiante

de calles sin barreras, de zaguanes

oscuros, solitarios, habitables.


De tejados nocturnos y de luna.


Al otro lado del cristal

suspira el gato su cruel destino

de felino cautivo y sin estrellas.

De Metropolicromía

2 de diciembre de 2025

Ventanas alineadas


Ventanas alineadas

frente al gesto cansado de mis ojos.


Tras las persianas bajas,

hombres sueñan al borde de un destino

que ya no gozarán.


Miran

hacia el exterior y callan

espantados

frente a la gran hilera de ventanas

mudas

ante el cansado filo de sus ojos.

De Extrañamientos y rescates. Poemas de @S_Borao_Llop

22 de noviembre de 2025

Pirenaica


Traje mi fuego para arrebatarte;

vine desde el asfalto y el neón deslumbrante, 

desde la confusión, la prisa, el ruido, el humo...


Traje mis ángeles urbanos a tu luz pirenaica;

desafié los hielos y las nieblas

con la soberbia propia del profano.


Transité tus senderos milenarios,

bebí el veneno dulce de tus fuentes,

contemplé tu silueta inamovible

y creí de ese modo hacerte mía.


La realidad, sin embargo, fue distinta:

Me transformó el silencio de tus cumbres.

Me conmovió la soledad de tus ibones.

Sentí el rocío de la madrugada

y el leve susurrar de la espesura.

Me acostumbré a escuchar de otra manera

y a convivir con los extraños seres

que pueblan las orillas del torrente.


Así fue sometida mi arrogancia.

Hoy vago entre tus abetos y sabinas,

vencido por tus armas invisibles,

sujeto al resplandor de tus laderas.

De Por si mañana no amanece, Poemas de @S_Borao_Llop

16 de noviembre de 2025

Pero qué será de tu grito


Pero qué será de tu grito agonizante

de tu grito ojo único de fugaz visión acartonada

por las lluvias de sangre y luces muertas?


Acatar día a día las voces

las preguntas simulacros los enigmas

las impermeables sentencias pronunciadas

los estereotipos que forman la cadena

la inexcusable carrera cotidiana

de la vida, ¡patética comedia!


Di, tenaz inquisidor de alegrías:

Qué será de tu grito silencio para siempre?

De Extrañamientos y rescates. Poemas de @S_Borao_Llop

14 de noviembre de 2025

Ella ya no vendrá


Ella ya no vendrá.


Con lentitud consciente, cruel casi,

escribo este epitafio, en los relojes

sonó la hora última y ella no está conmigo.


Ella ya no vendrá, todo está quieto.

Ni un sonido perturba las estancias

salvo el piar cadente y melancólico

del pájaro parado en mi ventana

entonando un caótico presagio.


Es todo calma el viento en las persianas,

todo ausencia de risas, todo olvido.


Quien sabe si serán las ratas

las que acaben comiéndose la caja de bombones

o será pasto de los años en lo alto del estante.


Ella ya no vendrá, para otros labios

el champagne que se enfría en la nevera.


(Acaso los vecinos me denuncien

a causa de esa música tristísima

que se expande incesante

a altas horas de la noche

por todos los rincones de mi cuarto en penumbra)


Contemplo los cristales que se llenan de lluvia

y las baldosas mates y las paredes torvas

que aun con todo se obstinan en mantenerse verticales.


Un coro de cortinas, un teléfono muerto,

unos guantes callados sin dedos que ceñir,

unas bolsas de plástico colgadas en silencio,

una silla esbozando contornos sin respuesta.


Está muda la radio, apagadas las luces y fumo un cigarrillo,

y ese humo que asciende hasta ensuciar los techos

vuelve a formar, infame, el rostro de la ausencia. 

Los pájaros lo saben, ya no cantan;

ella ya no vendrá y la puerta entreabierta

quedará sin que nadie trasponga sus umbrales.


No seguiré escribiendo, sólo quedan recuerdos

de primaveras pavorosamente canceladas,

sólo quedan imágenes perversas

que me llevan a otras tardes y a tus brazos,

sólo un sueño lejano que perfila

esos días veloces que se acercan,

esos días vacíos e incoloros

que desgrana, ritual, el calendario.


Y en esta hora última de amor ejecutado,

miro hacia el sol poniente, hacia el crepúsculo,

hacia esas nubes quietas, heraldos de la noche,

hacia todas las calles que, pérfidas, te alejan.

Y sólo queda la constancia amarga

                        del resplandor perdido.

De Itinerarios hacia ti, Poemas de @S_Borao_Llop

12 de noviembre de 2025

La tierra carmesí



Todos los nombres perviven en el aire.

Todos los rostros.

Todas las canciones.


Después llegó el estruendo.


¿Cuánto tiempo hace falta para zanjar una disputa?

¿Cuántas vidas truncadas? ¿Cuántas lágrimas?

¿Cuántos litros de sangre 

anegando la tierra, que a nadie discrimina?


La luz del estallido

no es luz sino tiniebla.

El ruido del disparo

es la proclama del peor silencio.


Canes en llamas pueblan tus ciudades.

Fantasmas y lamentos. Ruinas.

Escombro y humo, calles resquebrajadas,

edificios desiertos, renegridos.


¿Hacia dónde mirar sin someterse

al más turbio presagio?¿Qué nos queda?


Tan solo la esperanza de la lluvia.

De El horizonte traicionado. Poemas de @S_Borao_Llop

10 de noviembre de 2025

Asumo


Asumo las calladas paradas de autobuses,

las aceras raídas por el paso del tiempo,

los bancos ahogados por la lluvia

y aun la congoja indefinible de una tarde de otoño.


Acepto los combates en que muere la tarde

a solas con sus vientos, arrastrando su tedio,

acumulando pena en viejos corazones

enfermos de amargura.


Asumo la grandeza de la vida

y también la batalla que plantea.


Me someto cordialmente a largos soliloquios

pronunciados a diario por amables vendedores

de electrodomésticos de inmensa sofisticación,

mientras mi anciano (casi niño) corazón

me exhorta incansable a la impostergable huida.


Asumo la nostalgia.


Pero no me es posible,

por más que os empeñéis,

adultos míos,

asumir incautamente mi edad de persona seria

y mi reputada posición de obrero respetable

abrumado por el peso de las obligaciones sociales.


Decidme:

¿Cómo puedo sonreír satisfecho

mientras miles de rostros con sonrisas fingidas

me acechan desde las sombras del neón

en espera de una oportunidad ventajosa

que les permita acuchillar definitivamente

mis esperanzas

                         mis sueños

                                           mis ciudades?

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