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24 de octubre de 2025

Búsqueda


 Y yo

¿Dónde estoy?

¿Qué ciudad albergó mis ilusiones?


¿Dónde fueron mis temblorosos ángeles

y esas aves tan mías, tan hambrientas de espuma?


¿En qué bosque abatido por el hacha,

por el fuego,

por el loco delirio,

por la mano inclemente de los hombres,

murieron mis esperanzas?


Y así, busco incansable

en el oscuro fondo del poema

y tampoco allí puedo encontrarme


¿Dónde, pues, debo buscarme

yo, que fui savia inagotable,

yo, tallo, estambre, pétalo, raíces?


Decidme entonces,

¡oh, vividores de infinitas vidas,

bebedores del mundo y sus ciudades,

parceladores del suelo cotidiano

que no sufre temblores!

¿Dónde hallaré, decidme,

                             la inocencia?

20 de agosto de 2014

El silencio de los pájaros


Los pájaros no cantan.
Una inmensa sequía de trinos
llena de desesperanza esta aurora borrosa.

Los pájaros no cantan. No hay motivo.
Han sido demasiadas las batallas.
Pocos, los hombres que han de regresar.

Abajo, en las trincheras,
muchedumbres yacen en silencio.
Hace tiempo que enviaron su carta,
su última carta,
el último adiós de un pueblo agonizante
a otro pueblo que espera agonizando
mientras lágrima a lágrima construye
la historia irreflexiva de un planeta que muere.

Los pájaros no cantan. Ya no hay pájaros.
Acaso solamente la sombra de unas aves
marchitas, taciturnas,
cabizbajas como ángeles caídos,
rompe la inmovilidad de este amanecer baldío.

Quizá esta noche el sol se hunda definitivamente.


10 de enero de 2013

Pero he aquí que, en un recodo inofensivo


Pero he aquí que, en un recodo inofensivo,
se alzarán las barricadas del desánimo.

Esos serán los días de la desolación.

Todos los trinos del mundo habrán cesado
y te verás cercado por amenazantes nubarrones
prestos a descargar torrentes de decepción
sobre tus espantados ojos.

Entonces el camino te parecerá insoportablemente estrecho.
Podrás sentir el frío ciñéndose a tu carne,
el viento de los páramos azotando tu rostro,
la noche agigantándose sobre el valle desnudo.


Acaso en esa hora de lánguida derrota
añores las falsas caricias de esa vieja prostituta
cuyos labios de colores se entreabren en la distancia.

Ángeles de alquitrán vendrán a rescatarte,
te hablarán de noches cálidas, de vasos humeantes,
de aromas embriagadores y confortables lechos.

Mirarás el sendero repleto de guijarros,
mirarás tus pies descalzos, tu piel enrojecida.

Y así, por un momento, te sentirás perdido,
notarás que toda convicción va abandonándote,
y tal vez llegues a empuñar la pluma de la renuncia.

Pero la sangre del Caminante se agolpará en tus venas,
se detendrá tu mano en el instante exacto de la firma,
se entornarán tus ojos y escucharás de nuevo tu voz verdadera
recitando el poema nunca escrito
de las calles sin luces,
de prados y vergeles y niños harapientos sin consuelo.

Sabrás entonces
que el país al que te diriges queda demasiado lejos
y que nada ni nadie puede trasponer sus murallas
sin haber recorrido, palmo a palmo, el camino.

Luego, tu pie se moverá iniciando un nuevo paso,
quizá el más doloroso,
y esos ángeles falsos se hundirán en el barro
dejando apenas su horrible pestilencia a tus espaldas.


17 de octubre de 2011

Ángel de bruma



Vestido como en el mundo
ya no se me ven las alas.
Sobre los ángeles (1929. Rafael Alberti)

Yo he visto los reflejos que la niebla
esparce en las cunetas y en el cielo;
fui testigo del fuego y de la escarcha;
vi la rebelión del alba en los tejados,
las danzas de los gatos, la partida
de esas nómadas aves que no vuelven,
el verde resplandor del horizonte
perdido entre montañas y jilgueros.

Yo vi caer la nieve sobre la tarde agonizante;
también anochecer en las orillas
de un arroyo que fluye hacia el olvido,
y el fleco de la lluvia en la distancia.

Pero los delirantes dioses me cegaron
por no acatar la fe de los horarios.

Fantasma de mí mismo, vago
por los interminables pasillos
de una realidad que no es la mía.

Sobrevivo
en este invierno largo
contra viento y arena sobrevivo
sin dios ni arma ni salvoconducto.

Sobrevivo
letra a letra, incoloro
epitafio, paredes desconchadas,
alas ensangrentadas, vertederos
de palabras antiguas, sobrevivo,
superviviente apenas, sobrevivo
como la sombra leve de un naufragio.


De Por si mañana no amanece
Publicado en Inventiva social, Con voz propia, Gaceta virtual y poeMartes.

31 de mayo de 2011

Porque volé una tarde


Porque volé una tarde, sediento de horizontes,
los dioses me encerraron en una oscura celda
donde no se percibe el rumor de las cascadas
ni puede olerse el alma de la nieve.

Porque osé ejercitar mis propias alas,
ángeles envidiosos me prendieron
(ángeles emboscados, sólo sombras
que jamás se asomaron al borde de unos ojos)

Porque aventuré mi rostro contra el viento
y canté bajo el temblor de las estrellas,
me encadenaron al martirio de la ausencia.

Porque violé las leyes de los náufragos
(se me acusó de alterar a las mareas
y del amotinamiento de las algas)
me condenaron a extrañar los cristalinos
reflejos del azul mediterráneo.

Porque traspuse umbrales precintados;
porque atravesé fronteras clausuradas;
porque aposté la sangre y la cordura
con un fervor de luz en las entrañas,
hoy habito esta celda ensombrecida
donde no llega el silbo de la nutria
ni el hálito amigable de las lilas
ni el fragoroso canto del torrente.


De Destierro
Publicado en Inventiva social y en el libro electrónico Senda
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