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5 de octubre de 2025

Tu grito


Tu grito tu hoja de papel rasgada...


-Turbias bajan las aguas con tanto atardecer sombrío-

Tu nombre tu encerrado misterio

que nadie conoce que nadie conoció

que nadie ya conocerá pues yacen

tras una cortina de olvido inextricable

todas aquellas tardes

todos aquellos cielos...

De Extrañamientos y rescatesPoemas de @S_Borao_Llop

18 de julio de 2018

En algún lugar hay una tumba


En algún lugar hay una tumba
de la que no recuerdo el nombre
ni aun el rostro
sino por viejas fotos.

Fotos en blanco y negro y un dolor a extirpar,
huellas que permanecen
allende las fronteras del olvido.

En algún lugar al borde del camino
una cruz sin madera ni epitafio 
se levanta evocando...

Asesinado y asesino son un único rostro
y una línea de tumbas sucesivas
va marcando el destino del viajero.

Falsos cielos se forja el asesino
donde huellas imitan cicatrices
y el semblante refleja las facciones
de aquel otro que yace en el recuerdo.

Falsos cielos que al alba se derrumban
dejando al descubierto
las heces del pasado.

28 de marzo de 2012

Cielo gris


Tan sólo queda el cielo gris de las ciudades
cayendo sobre masas
sin rostro y sin pasado.

Sólo los mares sumergiendo arenas
de innumerables playas atestadas.

Sólo los pasos del poeta entre las calles
buscando con los ojos un rostro que no existe.

Sólo la multitud, sólo el derrumbe
de ese sol machacando las aceras.

Y un corazón que se desgarra
gritando nombres que no están
que jamás estuvieron
sobre el mapa incorrecto de las plazas desiertas.


12 de septiembre de 2011

Pájaro en una tormenta


Ese día, ese primer día de la naciente primavera
la embriagadora música amaneció sobre los montes.
La risa azul que irradiaba el firmamento
reverdecía las laderas y ensalzaba
los contrastes verdirojos de los prados.

Ese día florecieron los años de destierro
reconstruyendo la antigua cúpula dorada
con columnas de esperanza y miradores
que se abrían sobre el valle de la dicha.

Así, ciego, con la daga de tu nombre entre mis labios,
creí haber escapado a las fauces del destino,
pero hoy las sombras cenicientas de twin peaks
nuevamente han descendido sobre mí
y no hay una hondonada sin fisuras
donde poder respirar un minuto de sosiego.

¿Qué despiadada venganza de los dioses
me condena al arbitrio de las nubes
inquietantes, plomizas, que me cubren?

¿Qué oscuro designio ha desencadenado
el furor del vendaval sobre mis alas rotas?

Dondequiera que el atardecer me lleve
la faz del firmamento está cerrada.

Un granizo triste azota las esquinas
de esta ciudad vencida, saqueada y moribunda
donde hasta los perros vagabundos se estremecen
cuando sus ojos caen en la oquedad del cielo
tapiado por un muro de silencio perpetuo.

No hay luna que brille en esta noche aciaga
y hasta el bosque resuena con un murmullo de amenaza
que confunde la vigilia de los búhos
y acalla las canciones de los árboles
como una divinidad incontestable.

Los ángeles blanden un estandarte de inclemencia
y el horror se va extendiendo en los zaguanes
como un torrente negro que va desdibujando
las huellas que dejaron nuestros pasos
en la alfombra de asfalto, en las baldosas
blanquinegras que adornan el recuerdo.

Todo es una sombra impenetrable,
todo un trueno aterrador que nunca cesa,
un relámpago atroz que incendia la cordura.

Y entre el caos volar, volar toda la noche,
toda la infinita noche atravesar los cielos
sabiendo que las tormentas nunca cesan
y que el amanecer es tan sólo una utopía
urdida con los frágiles cristales
del evasivo espejo que jamás se detiene.


De Destierro
Publicado en LetraliaInventiva social y en el libro electrónico Senda
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