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12 de mayo de 2019
Ciudad vieja
Y volveré a cruzar
una vez más el puente.
Mientras miro las torres
de enmudecidas cúpulas,
me tragarán las calles,
esas calles angostas
en las que todo cabe;
esas calles antiguas
donde todo es silencio
y las almas en pena
vagan sobre la piedra
sin que nadie perciba su presencia
allí bajo la niebla de los siglos
donde toda presencia es un olvido.
5 de junio de 2014
Fugaces reencuentros
Nostálgicas presencias
que a veces sin ser convocadas
vienen a turbar la muerta rutina.
Son como instantáneas.
Aparecen de pronto ante nosotros
tras la cortina gris de una tormenta
al otro lado de un voraz incendio
en la fila del hipermercado
o allende los cristales de un acuario.
Y tratamos de asir desesperadamente
la esencia del recuerdo que despiertan,
el reflejo sutil de la memoria.
Mas al abrir los ojos
el paisaje ha cambiado.
Nada es ya lo que fue.
Las queridas presencias
se alejan como sombras hacia otros territorios
en los que acaso sea posible la palabra.
Más tarde, entre las sábanas,
seguiremos buscando la llave del enigma.
Pero el pasado no vuelve para nadie.
Publicado en Mis poetas contemporáneos
8 de agosto de 2011
El nombre de la rosa
Hoy ya sé que no importa el nombre de la rosa,
ni siquiera la apariencia de sus pétalos.
Hoy sé que lo que importa es simplemente
haber tenido la dicha de sentirla
como un ave de nieve entre las manos.
Es saber que su aroma inconfundible
perfumó el devenir de nuestros pasos,
saber que su presencia fue importante,
que llenó nuestras noches con su esencia;
saber sencillamente
que un día estuvo ahí para colmarnos
con su amable candor, con su fragancia;
que un día estuvo ahí para mostrarnos
las vertientes amables del camino
y pintarnos el rostro con sonrisas.
De Por si mañana no amanece
ni siquiera la apariencia de sus pétalos.
Hoy sé que lo que importa es simplemente
haber tenido la dicha de sentirla
como un ave de nieve entre las manos.
Es saber que su aroma inconfundible
perfumó el devenir de nuestros pasos,
saber que su presencia fue importante,
que llenó nuestras noches con su esencia;
saber sencillamente
que un día estuvo ahí para colmarnos
con su amable candor, con su fragancia;
que un día estuvo ahí para mostrarnos
las vertientes amables del camino
y pintarnos el rostro con sonrisas.
De Por si mañana no amanece
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