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19 de agosto de 2025

Astro en ruinas


Astro

en 

ruinas.

        ¿Era yo?


Caída

nieve

por los pasamanos de los túneles.


Por las aceras

vaga

(vagamente)

una sombra

sin sombrero

sin americana

sin corbata

Acaso un único zapato garabateando

ensuciando la nieve

negra

del descenso interminable

a la caverna

ciega

de luz.

Nieve

copo a copo

vestida ya de blanco

la arboleda de dolor donde perdimos

para siempre para siempre para siempre

                              la inocencia.

30 de julio de 2025

Estrellas


Cada estrella soporta con paciencia
las aburridas miradas de los controladores aéreos.

(También algún poeta se despista contemplándolas
pero eso no supone una reducción en sus impuestos)

Ahora que la más negra noche parece aproximarse, 
tengo que declarar que, a pesar de los motores
y los incendios y las sirenas de los coches patrulla
y el día a día terrible que a su luz nos somete,
hay una magia infinita en amarse cuerpo a cuerpo
bajo el influjo amigo de la luna
(esa luna que algún anochecer me regalaste)

¡Ay, estrellas que me visteis besarla en noches como ésta!

Cerrad, cerrad mi herida con un destello clandestino.
Apaciguad el loco galope que ha invadido mis venas.
Disimulad su ausencia con canciones y recuerdos de otras noches.
Detened los relojes en el instante exacto de la nieve
o en el momento inolvidable de París y su Torre
o en las playas nocturnas de Donosti.

¡Ay, estrellas, luna,
cómplices del pasado!
Devolvedme su risa
o convocad el fuego
piadoso que me extinga.

8 de octubre de 2015

Revelaciones

Revelaciones que no están en los candados

que condenan puertas hacia el cielo

ni en las encrucijadas de la nieve.

(Acaso en el sopor de las guillotinas oxidadas,
en el silencio avergonzado del patíbulo)

Nombres en penumbra golpean la memoria.
Palabras prendidas al dorso de una brisa
que nadie pudo poner en letra impresa.
Sangres incendiadas, sueños desgarrados.
Amaneceres grises hijos del insomnio,
albas bastardas preñadas de tristeza
por el suicidio de los pájaros azules
y el destierro de los últimos castores.

Allende el recuerdo, gritos.

Pero hoy
            las orillas del mar
                                    están calladas.


5 de noviembre de 2011

Noviembre


Noviembre es el heraldo de la bruma,
sacerdote en los templos donde el frío
teje las primeras luciérnagas de escarcha.

Noviembre es la premura del mendigo
en busca de un zaguán para sus noches.
La última parada del náufrago urbano.

Noviembre no es un dios, sólo es la herencia
de las lunas de agosto, la resaca
del licor que destilan los otoños.

No acuestes tu palidez en su regazo
ni atices su desidia con tu llanto.

Noviembre no es una promesa ni un rechazo.
Tan sólo el mensajero de la nieve.


De Por si mañana no amanecePoemas de @S_Borao_Llop
Publicado en El Cronista de la Red, Al_Andar y en el libro electrónico Camino al andar.

17 de octubre de 2011

Ángel de bruma



Vestido como en el mundo
ya no se me ven las alas.
Sobre los ángeles (1929. Rafael Alberti)

Yo he visto los reflejos que la niebla
esparce en las cunetas y en el cielo;
fui testigo del fuego y de la escarcha;
vi la rebelión del alba en los tejados,
las danzas de los gatos, la partida
de esas nómadas aves que no vuelven,
el verde resplandor del horizonte
perdido entre montañas y jilgueros.

Yo vi caer la nieve sobre la tarde agonizante;
también anochecer en las orillas
de un arroyo que fluye hacia el olvido,
y el fleco de la lluvia en la distancia.

Pero los delirantes dioses me cegaron
por no acatar la fe de los horarios.

Fantasma de mí mismo, vago
por los interminables pasillos
de una realidad que no es la mía.

Sobrevivo
en este invierno largo
contra viento y arena sobrevivo
sin dios ni arma ni salvoconducto.

Sobrevivo
letra a letra, incoloro
epitafio, paredes desconchadas,
alas ensangrentadas, vertederos
de palabras antiguas, sobrevivo,
superviviente apenas, sobrevivo
como la sombra leve de un naufragio.


De Por si mañana no amanece
Publicado en Inventiva social, Con voz propia, Gaceta virtual y poeMartes.

8 de agosto de 2011

El nombre de la rosa

Hoy ya sé que no importa el nombre de la rosa,
ni siquiera la apariencia de sus pétalos.

Hoy sé que lo que importa es simplemente
haber tenido la dicha de sentirla
como un ave de nieve entre las manos.

Es saber que su aroma inconfundible
perfumó el devenir de nuestros pasos,
saber que su presencia fue importante,
que llenó nuestras noches con su esencia;

saber sencillamente
que un día estuvo ahí para colmarnos
con su amable candor, con su fragancia;
que un día estuvo ahí para mostrarnos
las vertientes amables del camino
y pintarnos el rostro con sonrisas.


De Por si mañana no amanece

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