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18 de diciembre de 2025

Por los espejos cóncavos


Por los espejos cóncavos

un hombre va gritando

que hay abismos de lluvia sin ventanas,

que hubo un tiempo de orillas franqueables,

polillas como libros, azucenas tardías,

surcos como gaviotas mar adentro.


¡Todo entonces como un olor de abejas!

O como el beso de la luz furtiva 

que se filtra a través de las cortinas.


Por los cóncavos espejos resbalando

un grito y una lágrima.

De La estrecha senda inexcusablePoemas de @S_Borao_Llop  

14 de diciembre de 2025

Crea el alma montañas confortables


Crea el alma montañas confortables

donde no tiene entrada el sufrimiento.


Teje el deseo mágicos tapices

para escapar al tedio,

para huir del vacío insoportable

de las tardes sin nadie.


Pero el tiempo en su avance inexorable

consigue disipar la frágil telaraña

coloreando todo en tonos tormentosos,

llenando de tristeza las paredes desnudas.


¡Todo es un olor agrio!

¡Todo un sabor amargo, una añoranza

de sombras intangibles y lejanas!


Luego nos desbocamos con rumbo a la locura.

El dolor nos aboca a siniestros torbellinos,

nos empuja a la búsqueda incesante

de una voraz e inconsciente autodestrucción

y una aun más trágica quietud,

como un océano de flores espantosamente ennegrecidas,

como un tropel de trenes angustiosamente detenidos.


Queda en el pecho un latido que se apaga,

una nostalgia que se extingue,

un terrible silencio que no puede ignorarse.

De La estrecha senda inexcusablePoemas de @S_Borao_Llop   

10 de diciembre de 2025

El precio del poema es el insomnio


 El precio del poema es el insomnio.


Toda noche

revela tempestades

que no pueden ser transmitidas

más allá del propio sentimiento

de desnudez indefensa

ante la grandeza de los astros.


El premio del poeta

es la sonrisa

lánguida

de la flor deshojada.

De La estrecha senda inexcusablePoemas de @S_Borao_Llop   

8 de octubre de 2015

Revelaciones

Revelaciones que no están en los candados

que condenan puertas hacia el cielo

ni en las encrucijadas de la nieve.

(Acaso en el sopor de las guillotinas oxidadas,
en el silencio avergonzado del patíbulo)

Nombres en penumbra golpean la memoria.
Palabras prendidas al dorso de una brisa
que nadie pudo poner en letra impresa.
Sangres incendiadas, sueños desgarrados.
Amaneceres grises hijos del insomnio,
albas bastardas preñadas de tristeza
por el suicidio de los pájaros azules
y el destierro de los últimos castores.

Allende el recuerdo, gritos.

Pero hoy
            las orillas del mar
                                    están calladas.


4 de marzo de 2015

Humildemente, Maestro


A Don Pablo Neruda, in memoriam.

Reconozco el salitre de sus pulidos versos,
la atlántica firmeza que los parió desnudos
la sangre enamorada que amamantó su fuerza
y el agudo chirriar de los ferrocarriles
que unen patrias y mares y llevan esperanzas.

De lucha, amor y fierro crecieron las palabras,
su luz se fue expandiendo por pueblos y senderos,
la paz del caminante fue la explisión secreta
que prestó alas al verso para poblar las sierras
donde los campesinos vieron crecer la vida,
donde se hizo mujer la fértil resistencia.

Hoy esa voz nacida de la roca
callada está, su grave resonancia
dejó paso a su indómito recuerdo.

La cordillera estremecida de su verbo
se hizo tuétano en las almas de los pobres.
Hoy, nosotros, lo que queda del pueblo malherido,
hemos querido entonar un canto hacia la aurora,
y en su memoria esparcirlo por el viento
como una ofrenda matinal que verifique
su presencia vital desde la tierra
que le cobija. Gracias.
                                       Gracias don Pablo
por enseñarnos el hierro y los volcanes,
por su recia testuz de militante,
por las navegaciones estelares
por las espigas, los navíos, las quimeras
por la fe y por el clamor de las montañas
que un día se alzarán incontrolables
contra los viles verdugos de la tierra.

Publicado originalmente en Poesi.as


10 de enero de 2013

Pero he aquí que, en un recodo inofensivo


Pero he aquí que, en un recodo inofensivo,
se alzarán las barricadas del desánimo.

Esos serán los días de la desolación.

Todos los trinos del mundo habrán cesado
y te verás cercado por amenazantes nubarrones
prestos a descargar torrentes de decepción
sobre tus espantados ojos.

Entonces el camino te parecerá insoportablemente estrecho.
Podrás sentir el frío ciñéndose a tu carne,
el viento de los páramos azotando tu rostro,
la noche agigantándose sobre el valle desnudo.


Acaso en esa hora de lánguida derrota
añores las falsas caricias de esa vieja prostituta
cuyos labios de colores se entreabren en la distancia.

Ángeles de alquitrán vendrán a rescatarte,
te hablarán de noches cálidas, de vasos humeantes,
de aromas embriagadores y confortables lechos.

Mirarás el sendero repleto de guijarros,
mirarás tus pies descalzos, tu piel enrojecida.

Y así, por un momento, te sentirás perdido,
notarás que toda convicción va abandonándote,
y tal vez llegues a empuñar la pluma de la renuncia.

Pero la sangre del Caminante se agolpará en tus venas,
se detendrá tu mano en el instante exacto de la firma,
se entornarán tus ojos y escucharás de nuevo tu voz verdadera
recitando el poema nunca escrito
de las calles sin luces,
de prados y vergeles y niños harapientos sin consuelo.

Sabrás entonces
que el país al que te diriges queda demasiado lejos
y que nada ni nadie puede trasponer sus murallas
sin haber recorrido, palmo a palmo, el camino.

Luego, tu pie se moverá iniciando un nuevo paso,
quizá el más doloroso,
y esos ángeles falsos se hundirán en el barro
dejando apenas su horrible pestilencia a tus espaldas.


26 de octubre de 2012

Coro de sonrisas


Y un coro de sonrisas, satisfechas y amables,
te acogerá en su seno (serás uno de ellos).

Será la hora de los brindis, de la Ceremonia iniciática,
la hora de las palabras de consuelo
y las palmadas en la espalda,
la hora de las alabanzas, la turbia hora
de la comprensión y la derrota.

Ahora todos te abrazan, te elogian, te celebran,
todos los ojos te buscan esperando
tu gesto definitivo.

Pero en el horizonte la senda continúa,
hay un camino que fluye, repta, se despeña,
se abisma en hondonadas de misterio,
se yergue hacia montañas invioladas,
se retuerce, se corta, recomienza,
gira sobre sí mismo, a veces se bifurca,
poco a poco se estrecha, danza, asciende,
se pierde en la distancia reclamándote.


15 de febrero de 2012

Su voz


Su voz
es un fantasma boreal, su pelo
un rebelde cometa clandestino.

Sus ojos, un abismo.

Una ráfaga triste su mirada.

Una nube su cuerpo.
Su alma...
No preguntéis por su alma.
La primavera yace
tendida entre cien párpados confusos.
Nadie la toca
______________nada
parece haber cambiado.
________________Sólo la aurora sabe.


Publicado en Elfos y en el libro Poemas Zaragoza 1990

29 de noviembre de 2011

Te odiarán


Te odiarán
si caminas.

Por su cojera,
por tu obstinación.

Te odiarán
sin saber que los zapatos hacen callos.

No te perdonarán.
Cada paso adelante será como un zarpazo,
como un escupitajo, una blasfemia,
lanzados contra sus cómodos divanes.

Te odiarán.
Con fingida indiferencia,
sembrarán los senderos de emboscadas.
Tejerán intrincados laberintos
que te guíen a ciudades lejanas y desiertas.

Azuzarán en tu contra los canes de la confusión.
Ciegos, querrán extraviarte.
Minarán con palabras maquilladas los matojos,
las piedras, las esquinas, los zaguanes habitables.
Levantarán por doquier edulcorados muros.
Con manos sigilosas, edificarán decorados
de cartón-piedra, neón y terciopelo,
en un desesperado intento por comprarte.

Pero sus telemandos carecen de poder en estas calles
porque el camino es tu única bandera.

Y así, caminarás,
provocando el odio a tu alrededor,
caminarás,
sin una meta explícita pero con un deseo,
caminarás,
tal vez únicamente en pos del fugitivo espejo,
caminarás
sin saber que el camino no es un medio
________________________sino un fin en sí mismo.


De La estrecha senda inexcusablePoemas de Sergio Borao Llop
Publicado en Inventiva social, en el libro electrónico Senda y en la antología Versos sin Bandera.

26 de noviembre de 2011

La luna

______Luna
_______
____________________________ 
                                La luna
con su eterna tristeza de único testigo
contempla el mar.
_______________El hombre
a la orilla parado de ese mar en tinieblas
medita y calla; sueña
ciudades sumergidas en las profundidades.
(Apócrifos recuerdos recobrados de pronto)

La quietud de las olas delata tempestades
que han de llegar. La calma,
el silencio del viento,
presagian oceánicas batallas
que han de inquietar el pecho del viajero,
llagando con sus fieras marejadas
el alma de la noche adormecida.

Después la mañana, el hombre
a la orilla parado de esas olas en calma
recordando ciudades sumergidas
más allá del olvido.


Publicado en el libro electrónico Camino al andar

22 de noviembre de 2011

¿Adónde irás?


¿Adónde irás, pequeño 
ángel mendigo de sol y de silencio? 
¿Acaso han de juzgarte las estrellas 
por haber merendado sonrisas de oreja a oreja 
de simpáticos vendedores a comisión 
de sepulcros llameantes metalizados en gris? 
¿Quién te buscará entre las paginas amarillentas 
de un polvoriento libro de poemas? 
¿Qué será de tus juegos infantiles 
archivados en la noche de los tiempos? 
¿Adónde irás cuando el sol te abandone 
y te arrebaten el silencio que te acompaña? 
¿Adónde con tu soledad de vampiro? 
¿Dónde sepultarán tus trenzas imaginarias 
de astronauta abandonado entre las flores? 

Tu expresión conspirante de una juventud negada, 
la huella imperdonable del trabajo, 
el polvo y el sudor y el esfuerzo rutinarios, 
la sonrisa triste de tus labios resquebrajados, 
¿Adónde irán? ¿Adónde 
desesperadamente viejos y cansados 
nos conducirás cuando tus manos encallecidas 
no puedan ya elevarse sobre nuestras cabezas 
y tu voz oscurecida no pueda ser escuchada 
ni aun por aquellos escasos oídos que en la tarde 
se postraban ante tus vírgenes quimeras 
haciendo del espacio un bosque fiero 
donde escapar contigo del asfalto? 

¿Quién besará tus labios más allá de la noche? 

Antes serás demonio sobre el sueño 
pero cada despedida es una paletada de tierra 
y crepúsculos tormentosos se ciernen amenazantes 
sobre nosotros los desesperados 
soñadores de galaxias entrelazadas. 
Publicado en Revista ELFOSInventiva social
revista Alhucema y en el libro Poemas Zaragoza 1990

8 de noviembre de 2011

Caminamos


Por las obtusas calles de lo cotidiano
caminamos.
Sin nadie a los costados,
con una incomprensible guía en el bolsillo
y una no menos incomprensible fe en nuestro itinerario.

Alrededor hay rostros que nos miran con desconfianza,
acaso horrorizados
o interrogantes,
o indignados,
o con fingido espanto santiguándose,
y en todo caso, ajenos, del otro lado de la vía.

Pero en cualquier esquina nos asalta
el rostro cómplice que nos contempla con cierta admiración
y cuya sonrisa nos empuja a seguir dibujando senderos
para los pies descalzos del mañana.

Y entonces la nieve en los zapatos ya no resulta tan pesada
ni vacilamos ante los inclementes empujones
o las mezquinas zancadillas que se van alzando a nuestro paso.

Aun así, las calles son las mismas que nos vieron
echar a andar en una madrugada yacente en el olvido.

Tal vez no hagamos más que dar vueltas en círculo,
erráticos vaivenes en la oscuridad.

Y sin embargo, caminamos,
sin nadie a los costados caminamos,
con una obstinación quizá heredada
de aquellos otros que algún lejano día caminaron
forjando sin saberlo caminos útiles,
ciudades habitables y espíritus.


De La estrecha senda inexcusable
Publicado en Proyecto Patrimonio, Arte Poética, El gato de Hank, Almiar, Inventiva social y la revista RAMPA.

12 de septiembre de 2011

Pájaro en una tormenta


Ese día, ese primer día de la naciente primavera
la embriagadora música amaneció sobre los montes.
La risa azul que irradiaba el firmamento
reverdecía las laderas y ensalzaba
los contrastes verdirojos de los prados.

Ese día florecieron los años de destierro
reconstruyendo la antigua cúpula dorada
con columnas de esperanza y miradores
que se abrían sobre el valle de la dicha.

Así, ciego, con la daga de tu nombre entre mis labios,
creí haber escapado a las fauces del destino,
pero hoy las sombras cenicientas de twin peaks
nuevamente han descendido sobre mí
y no hay una hondonada sin fisuras
donde poder respirar un minuto de sosiego.

¿Qué despiadada venganza de los dioses
me condena al arbitrio de las nubes
inquietantes, plomizas, que me cubren?

¿Qué oscuro designio ha desencadenado
el furor del vendaval sobre mis alas rotas?

Dondequiera que el atardecer me lleve
la faz del firmamento está cerrada.

Un granizo triste azota las esquinas
de esta ciudad vencida, saqueada y moribunda
donde hasta los perros vagabundos se estremecen
cuando sus ojos caen en la oquedad del cielo
tapiado por un muro de silencio perpetuo.

No hay luna que brille en esta noche aciaga
y hasta el bosque resuena con un murmullo de amenaza
que confunde la vigilia de los búhos
y acalla las canciones de los árboles
como una divinidad incontestable.

Los ángeles blanden un estandarte de inclemencia
y el horror se va extendiendo en los zaguanes
como un torrente negro que va desdibujando
las huellas que dejaron nuestros pasos
en la alfombra de asfalto, en las baldosas
blanquinegras que adornan el recuerdo.

Todo es una sombra impenetrable,
todo un trueno aterrador que nunca cesa,
un relámpago atroz que incendia la cordura.

Y entre el caos volar, volar toda la noche,
toda la infinita noche atravesar los cielos
sabiendo que las tormentas nunca cesan
y que el amanecer es tan sólo una utopía
urdida con los frágiles cristales
del evasivo espejo que jamás se detiene.


De Destierro
Publicado en LetraliaInventiva social y en el libro electrónico Senda

13 de agosto de 2011

Lo mejor de mi vida


Lo mejor de mi vida tal vez se haya quedado
abandonado en alguna encrucijada
o al otro lado del cristal mojado
tras el que contemplé las marejadas y la noche,
y por qué no decirlo, las inmutables estaciones
que me fueron alejando de otras tardes más cálidas.

Hubo un tiempo de caminos anchos,
de colinas suaves que ocultaban fuentes,
de jóvenes aves y ardillas veloces
y de sal y de pan y de plácidos campos
preñados de fértiles terrones y labradores.

Hubo un tiempo de límpidas aguas,
de frondosos bosques y playas morenas,
de silentes cráteres orlados de espuma.

Pero en la noche del invierno treintaycinco,
todos esos mis ángeles me fueron vomitados en el rostro
y pude comprobar que la senda se había ido estrechando
hasta límites intolerables.

Supe entonces que mis pasos borraban el camino,
que ya no era posible detenerse
ni mirar hacia atrás, que no había regreso,
que legiones de arpías me empujaban riendo
y que un loco empuñaba mis recuerdos.

Entonces, tras la lluvia, se apagó una ventana.


De La estrecha senda inexcusable
Publicado en Revista Rampa y en los libros electrónicos Senda y Camino al andar


11 de agosto de 2011

No habrá revelaciones


No habrá revelaciones.

No existe magia en cánticos solemnes
ni ocultan el misterio indescifrable
selladas puertas de frías catacumbas.

No hay panaceas ni eldorados ni quimeras
ni altares incendiados por las voces
preñadas de promesas incumplidas,
vagos albores, intuiciones tenues.

Los mapas del pasado ya no sirven;
duerme el oro su sueño milenario
en minas sospechadas hace siglos
y, por insospechables, imposibles.

Se acerca el alba, debo abandonar.
Una imprecisa sombra de párpados rojizos
nos muestra con desidia los caminos
que conducen al arenal interminable
llamado por los ángeles Renuncia.

No habrá revelaciones. Sólo pétreas
constelaciones de páginas en blanco.

Amanece; en el aire se agazapan
sin posible sentido
_____________las palabras desnudas.


De La estrecha senda inexcusable

6 de julio de 2011

Arena


¿Quiénes seremos cuando el ruido cese
y los cuadernos, ya cerrados, duerman?

¿Qué voz nos llamará por nuestros nombres?

Tan sólo nuestras huellas en la arena
quedarán, si el mar no las engulle.

¿Persistiremos lluvia, trino, rumoroso río?
¿Tal vez ensoñación de una palabra
prendida entre las crines del recuerdo?
¿Ceniza entonces, rescoldo de nostalgias?

Signos apenas en la arena leve.

O quizá sólo arena...


De Por si mañana no amanece
Publicado en Inventiva social, Mis poetas contemporáneos, poeMartes (mediaIsla), en el libro electrónico Senda y en la antología Versos sin bandera


23 de junio de 2011

Laberinto


En nuestro propio laberinto
podríamos creer que somos dioses.

Pero es una ilusión. Aunque lo hayamos
arduamente creado, tejiendo encrucijadas,
edificando muros y abriendo galerías,
no nos es dado conocer su centro
ni descifrar su nebuloso código
de circulares ecos y vastas soledades.

En nuestro laberinto
apenas somos desorientados minotauros
en espera de un sol o de una espada.


De Por si mañana no amanece
Publicado en Inventiva social, Mis poetas contemporáneos y en el libro electrónico Senda, y leído en el programa de radio Una noche inolvidable


22 de mayo de 2011

Echaste a andar


Echaste a andar
                               camino de la nada
y aún esperas
una crisálida de bronce
                                           un apogeo
que sabes no ha de llegar.

Echaste a andar
(te habían dicho que los hombres no lloran)
                                a tientas
y alguien te disparó desde las sombras
una ráfaga vertiginosa
                                       de soledad innominable.

De La estrecha senda inexcusable
Publicado originalmente en el libro Poemas Zaragoza 1990. También en Elfos.
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