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3 de enero de 2026

La noche ensalza estrellas y sonidos


La noche ensalza estrellas y sonidos

y sirve de tapiz a rapaces nocturnas

que van sobrevolando plazas iluminadas.


Es decir: cuerpos bailan

en atestadas discotecas a la luz de los focos

bajo el efecto de modernísimos elixires.


Cuerpos bailan sin luz

en los lujosos apartamentos.


Cuerpos destilan, ávidos, la noche.


Pero al calor de los cubos de basura

duermen hombres

con un hediondo bulto por almohada

y por colcha un harapo

                                         y un recuerdo.

De Metropolicromía

6 de diciembre de 2025

Gato


A través del cristal

el gato mira.


El empedrado sucio, gris, de las aceras

donde resuenan ecos de pisadas

que no han de detenerse frente a él.


Las hojas del otoño, sometidas

por ráfagas de viento imperturbable.


El infame rodar acelerado

y el ruido de motores asesinos.


Se estrella su maullido en los cristales

que le devuelven ecos inconcretos.


En su maullido aprisionado

se encierra un grito contenido,

un ansia insatisfecha y asfixiante

de calles sin barreras, de zaguanes

oscuros, solitarios, habitables.


De tejados nocturnos y de luna.


Al otro lado del cristal

suspira el gato su cruel destino

de felino cautivo y sin estrellas.

De Metropolicromía

30 de junio de 2012

El Cisne


El cisne
en su perfecta inmovilidad de estatua
parece meditar.

No lo turba el bullicio de los patos
ni la inconsciencia de los niños.

Ignora con desdén los comentarios
de los festivos visitantes sonrientes.

¿Es acaso consciente
de su hermosura el cisne?

El cisne se desplaza
sobre las turbias aguas
casi sin movimiento.
(Diríase el sueño de una niña)

Cuando nadie le mira
salvo la luna llena
deja caer el cisne en la laguna
pequeñas lágrimas de ángel desterrado.

Por el día
sufre el cisne en silencio
su soledad de estatua.



28 de marzo de 2012

Cielo gris


Tan sólo queda el cielo gris de las ciudades
cayendo sobre masas
sin rostro y sin pasado.

Sólo los mares sumergiendo arenas
de innumerables playas atestadas.

Sólo los pasos del poeta entre las calles
buscando con los ojos un rostro que no existe.

Sólo la multitud, sólo el derrumbe
de ese sol machacando las aceras.

Y un corazón que se desgarra
gritando nombres que no están
que jamás estuvieron
sobre el mapa incorrecto de las plazas desiertas.


10 de diciembre de 2011

Sin destino en la ciudad


Caminar sin destino en la ciudad
es una forma de recuperar estampas,
vacíos antiguos, veladas ruinas.

La luz de una vidriera nos dice quienes fuimos,
ajustamos el paso a las baldosas
blanquinegras que adornan las aceras,
todo retorna a su vieja asimetría.

Caminar sin destino entre las gentes,
bajo el ruido que reina en la ciudad,
es una forma de saber que estamos vivos.

A nuestro alrededor los rostros deambulan,
en los gestos hay un rastro de armonía,
puede sentirse el calor entre las calles.

Pero alguna vez todo calla de repente:
cesan las conversaciones que nunca sucedieron,
se apaga el brillo de los escaparates,
nadie ríe, nadie celebra, nadie canta,
nadie grita sobre el silencio del asfalto.

Y entonces uno sabe que todo forma parte
del mismo sueño que incesantemente se repite
(como una siniestra tortura de los dioses)
sobre las turbias almohadas de la noche.


De Metropolicromía

21 de agosto de 2011

La ciudad



La ciudad es un monstruo de fauces entreabiertas,
feroz depredador de encrucijadas,
mastodonte cruel y apasionado,
despiadado y amante.

La ciudad es un viento de paredes
que forman laberintos de asfalto y decepción.

La ciudad es un gato escabulléndose
tras la negra trinchera de un cubo de basura.

La ciudad es un contrabandista
de luces de colores que incitan a la vida.

La ciudad es tristeza derramada
sobre viejas aceras y adoquines que brillan
al peso inconsistente de la lluvia.

La ciudad, esa máscara doliente.

La ciudad es silencio de unos pasos,
son voces desatadas que atruenan las callejas.

La ciudad es refugio, estercolero,
es un perro sediento y peregrino,
un viejo que medita su cansancio
y un viejo que camina sin caminos;
vendaval y quietud, bares cerrados,
soledad, agonía y esperanza,
noche y día, amor y desengaño.

Hija de los esfuerzos de los hombres,
pervive maternal y milenaria.

Es un ángel perverso de labios anhelantes.
La ciudad…la ciudad es una diosa
posesiva y ansiosa, entregada y cautiva.


De Metropolicromía
Publicado en Poesi.as, El Wrong Side, Inventiva social, el boletín Misioletras y el libro electrónico Senda


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