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3 de abril de 2026

Las aguas del olvido


¿Serán éstas, entonces, 

las aguas del olvido?

-se pregunta el viajero. 

Mas no desmonta. Sólo 

contempla la corriente,

los patos, las riberas.


Luego sigue su ruta

en busca de otras aguas.


Porque el viajero sabe

-aunque sus ojos miren

siempre hacia el horizonte-

que el recuerdo es sagrado:

Quizá el único vínculo

entre viajero y senda.

De Viñetas y recuerdosPoemas de Sergio Borao Llop

5 de febrero de 2026

Sin salida


Es preciso contar que nos fue arrebatada la niñez

entre crepusculares aulas amarillentas

con olor a humedad, con luces marchitas

y como un miedo en el aire,

un recelo de miradas prisioneras.

¡Tantas frases de escaso significado!

¡Tantas tardes baldías aprendiendo

sagradas oraciones de farsa religiosa!

¡Tantos cánticos azules de manos levantadas!


Pero también nuestra adolescencia fue decapitada:

se perdió fatalmente entre las sombras de una fábrica

entre ruidos de máquinas y órdenes incomprensibles.

Se nos inculcó la áspera lección de la eterna madrugada,

de la larga jornada de sudor y rutina,

de la incontestable sumisión, de las jerarquías.

Sacrificamos nuestro esfuerzo a cambio de unas monedas,

unas pocas monedas que engañosamente pretendían  

sobornar nuestra ingenua fe de jóvenes asalariados.


También, también fue asesinada nuestra juventud 

entre humo, cláxones de automóviles,

atardeceres prematuros, violentos amaneceres,

encapuchados arcabuceros disparando evasivas,

cadáveres, cadáveres hediondos

con heridas sangrantes, calaveras,

el llanto de una niña, oscuridad, mentiras,

y una flor deshojada gritando desde lejos:

¡Escapa, escapa, escapa!


Pero era ya tarde y no había escapatoria.

Así, aterrorizados, erramos la salida.

Como locos danzantes ebrios de carnavales,

elegimos disfraces, auscultamos mortajas,

bebimos nuestras copas y salimos a escena

envueltos en tinieblas, perdidos entre flecos

de una espesa cortina cuyo nombre es desdicha.

De Viñetas y recuerdos. Poemas de Sergio Borao Llop

20 de enero de 2026

Cárceles


 Cárceles

I

Quisiéramos brotar, multiplicados.

Ser melodía o grito,

canto, graznido, eco.

Semen, sudor o sangre.

Acaso lágrima.

                    Expandirnos 

a través de dimensiones y universos.


Pero son incontables 

                     las cárceles del hombre.


II

Incontables son las cárceles del hombre

y una sola es la llave-

(Si existe tal prodigio).


Océanos y lunas nos separan 

del frío cerrajero.

De Viñetas y recuerdosPoemas de Sergio Borao Llop

3 de septiembre de 2025

Manifiesto del presunto desesperanzado



¿De qué me serviría, amigos míos, tomar ahora la palabra?

¿De qué esgrimirla como espada candorosa

o arrasar con su filo las esperanzas de los aún no nacidos?


Si ya no quedan batallas que cantar

ni flores que ofrecer en despedida.


Si no existe la nave en que un día nos hicimos al mar.

(Sus mástiles hoy yacen bajo metros cúbicos de agua y de petróleo

o peor, en el fondo de los archivos históricos

de alguna biblioteca oscuramente clausurada)


Decidme, ¿para qué? 

                      Puedo seguir cantando, sí.

Denunciando a todos esos turbios criminales

que se escudan tras la innombrable estatura

de sus flamantes títulos universitarios

mientras a su espalda van dejando indiferentes

un insufrible censo de cadáveres.


Puedo seguir hablando para nadie 

de la ritual explotación (ahora ya debidamente regulada)

de que es objeto el pueblo pasivamente amodorrado.

Puedo llenar vuestros oídos, las cuartillas, las pantallas

de los ordenadores, las páginas de un periódico ineditable.

Puedo convertirme en huidizo virus e inundar vuestros discos duros

con todas las palabras que no deben pronunciarse.


Pero, decidme, amigos míos habitantes

¿En verdad serviría para algo?


En lujosas sedes se entregan afamados premios.

Hay fiestas cada noche en cada barrio

celebrando incoherentes aniversarios, centenarios, 

solemnes efemérides exhaustivamente documentadas

o importantísimos hechos históricos que nadie conoció.


Bellas modelos posan con la mejor de sus sonrisas

en el centro de la sala iluminada

esperando que les llegue el turno de decir su frase

mientras los pesos pesados de la política, la farándula y el deporte

atiborran las repletas mesas

atiborrándose a su vez de canapés y flashes y entrevistas

y preguntándose el nombre del galardonado

y, claro está, el motivo de tanto reconocimiento

y así sucesivamente hasta el borroso amanecer de las tapias circundantes.


Todo, pues, como un teléfono sonando al otro lado del telón

entre locas carreras de fotógrafos y dandis,

anacrónicamente sonando sin que nadie se atreva a descolgarlo

mientras los camareros lo miran con recelo 

y el gesto incómodo de los espectadores del palco

delata la total incongruencia del molesto zumbido

que no permite escuchar la dulce voz de la diva

subcontratada para tan grandiosa gala. 


¿Cómo entonces, decidme, cómo desenterrar

la voz que en otro tiempo se quiso hacer bandera

para no más devenir en arroyuelo

                                                    o en hedionda charca?


Pero tal vez me gustaría nombrar el homenaje,

el tan necesario homenaje que nunca tuvo lugar

y que tampoco es probable en los años venideros.


A esa gente que surca las avenidas y los campos

cuando el sol no es aun sino una vaga presunción

allende el gris telón del horizonte.

A esos ¿qué galardones? ¿qué ofrendas?

Decidme.


A esas mujeres de callosas manos que sostienen el mundo

sin murmurar una palabra de reproche y en las cálidas noches

se entregan sin un quejido sospechando oscuramente

que su fatigada entrega forma parte de un complejo engranaje

que jamás podrían comprender.

A ellas ¿quién las premia? ¿Dónde se las festeja?


Pero, insisto, queridos supervivientes compañeros

del olvidado viaje que algún día emprendimos

sabiendo de antemano lo arriesgado de la travesía

hacia ese continente que ningún mapa reconoce.

¿Es posible aún, a estas alturas, ser oídos?


Reflexionad, amigos existentes todavía.

¿No sería mejor hablar de fútbol, de toros o flamenco,

seguir con atención los avatares de la moda,

comentar lo preciosa que estaba tal o cual princesa

o invertir en acciones rentabilísimas

los veinticuatro cromos heredados

de aquel niño que aún nos sonríe esperanzado

desde el fondo amarillento de una fotografía inconcebiblemente rescatada

a las inclementes brasas de la vida?


Pero en el fondo de vuestros ojos, puedo verlo, hay una chispa.

Debe haber otros mares, debe haber otras naves

que puedan conducirnos con rumbo a la utopía.

Debe haber otras corrientes submarinas, otros puertos,

otros muelles donde atracar la nave misteriosa

que naufraga y naufraga y vuelve a naufragar y sigue navegando

sin importar las nieblas, sin importar las rocas,

los siniestros escollos que van surgiendo entre las olas

ni el embravecido mar que por doquier salpica espuma

desorientando brújulas y estrellas.

7 de agosto de 2025

Manifiesto


Porque hay pueblos dormidos más allá de la tierra.

Porque hay hormigas diminutas

y por diminutas, nunca homenajeadas.

Porque hay hombres que mueren sin más motivo

que el color de su piel o su camisa,

o quizá dando un paseo por alguna estación de tren abandonada.

Porque el amor se va desvaneciendo blandamente

como el humo, ya prófugo, del menguante cigarrillo.


Porque en algún lugar hay manos estrechables,

labios para el beso, brazos para la amistad.

Porque es dura la vida pero es el único sendero.


Y también

porque hay briznas de hierba que acarician los ojos

y pájaros que derraman sus trinos en mi oído

y en el camino, piedrecillas que acompañan

y gotas de rocío que hacen nido en la roca

y flores que sonríen al brillo de la aurora.


Por todo eso es necesario cantar.


Para abolir las prisiones y las lágrimas.

Para salvaguardar la vida de la ardilla

y el resplandor dorado de las aguas que fluyen.

Para poner de manifiesto la esperanza.


Hagamos, pues, de las palabras, equipaje,

partamos al futuro con la frente extendida,

salgamos definitivamente del asfalto

y construyamos.

De Viñetas y recuerdosPoemas de @S_Borao_Llop


5 de agosto de 2025

Letras viajeras


 Al final, puede que no seamos más que eso:

Un manojo de letras que pueblan la pantalla

caminando alineadas frente al ojo esperanzado.


Una sucesión de símbolos fugaces, 

etéreos, a veces clandestinos, 

que en lenta procesión van desfilando

a través de cables y de océanos.


Es curioso su hábitat: Forman pequeñas tribus

que alegran o estremecen, que niegan o perfilan

un azar melancólico, una candente espera.


Palabras que no te abrazan

Palabras que no te besan

Palabras lejanas sin hombro

donde estampar la lágrima incipiente.


Palabras que son sólo palabras


Pero es la medianoche acá en mi cuarto

y esas letras que, obstinadas, siguen apareciendo en la pantalla

saben a tierra y mar, a beso, acorde, a campanada,

al azul mensajero del poniente

anunciando las albas venideras.


Así, con suavidad atrapo una palabra, 

quizá la más pequeña, la que nadie quiso,

aquella que quedó olvidada entre dos versos, 

y la acuno en la palma de mi mano

mientras me van ganando los ensueños.

De Viñetas y recuerdosPoemas de @S_Borao_Llop

* Poema escrito en colaboración con Mariela Trabuchi.

2 de mayo de 2018

La ciudad de los muertos


La ciudad de los muertos
que viven a deshora
caminando abstraídos
por gloriosas avenidas de tumbas alquiladas.

Esa ciudad de espectros
que se desvanecen en la bruma,
desparramada su esperanza
entre baldosas sucias y desagües.

Allí reina la muerte
repartiendo folletos a los transeúntes
tras su amigable sonrisa putrefacta.

Las calles muertas
que conducen a zaguanes muertos
donde solo los gatos 
se aferran a la vida,
donde los vivos miran de reojo
y callan espantados.

Escucharás
el llanto de una niña
maltratada
enferma
acaso agonizante
(Los padres muertos se preguntan
quién es esa niña
esa desconocida
que fue parida a deshora
entre los callejones de la muerte)

Y las alcantarillas son una desbordada histeria
de ratas victoriosas.

9 de junio de 2012

Mentiras


A Ana, que salvó la vida de Thomas de Quincey
                y a Monelle y a todas sus hermanas.

Podría mentirte, decirte la verdad,
contarte por ejemplo
que soy un escritor que se conforma
con un humilde puesto de trabajo.

Podría decirte la verdad, mentirte,
confesarte que soy un simple obrero
que a ratos se atarea en los papeles
ansiando componer un verso hermoso
o elaborar un cuento.

También podría descubrirme,
decirte que no soy más que un farsante
que finge ser una de esas dos cosas,
un actor secundario en pleno acto.

Pero no diré nada de eso.
                                               Simplemente
te dedicaré un par de adjetivos galantes
y yaceré contigo entre las sábanas
para olvidar tu nombre en una esquina
cuando las primeras luces estremezcan
los adoquines húmedos.

De Viñetas y recuerdos.

26 de mayo de 2011

Nostalgia de las cascadas



Nostalgia de las cascadas.

Incestuosamente rebotar
contra la roca altiva, acariciarla
en un abrazo de ardiente despedida.

De súbito estallar
en el éxtasis final de la caída,
en la revuelta apoteosis.
...................................Desguazarme.
Salpicar el entorno y atronando,
partir veloz con rumbo insospechable
hacia nuevos descensos velocísimos,
hacia raudas corrientes y anchos cauces.

Siempre al final, el mar interminable.

Y no ser epitafio detenido
en la quietud sin tiempo del estanque
sucio
de las grandes ciudades.


Leido en Chile con motivo del Festival del Agua.

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