Mostrando entradas con la etiqueta Ítaca. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ítaca. Mostrar todas las entradas

9 de mayo de 2026

Regreso


Cada vez que las naves

a Ítaca regresan

sellan el fin de un sueño. 


Pero es grato saber 

que en Ítaca hay un puerto,

que es posible el regreso.


De Arenas de ÍtacaPoemas de Sergio Borao Llop

5 de noviembre de 2015

Obstinato


No sé cómo es posible que estos pies todavía
se sigan obstinando en ir a alguna parte

que este cuerpo cansado de tantas travesías
navegue aún en busca
de esa Ítaca remota
que tal vez sólo exista
en sueños, bibliotecas y tabernas.


22 de noviembre de 2012

Muchos emprendieron este viaje

viaje

Muchos emprendieron este viaje
pero llegar
no es solo una cuestión de fe
o de resistencia,
no es tan solo el deseo de arribar
o la esperanza ingenua
de un puerto que finalmente nos acoja.

La ruta es muy compleja
y los viajes no son lo que parecen.

Por el camino
vas dejando jirones de tu esencia
y tras unas etapas ya eres otro.

Y comprendes entonces
que ya no sabrás nunca
si vas a terminar lo que empezaste,
no sabrás nunca
si allá en el horizonte existen Ítacas
o fue solo una ilusión desdibujada
por las certeras llagas
que adornan tu costado.

Pero la fiera voz de tus entrañas
exige un nuevo paso, pues no en vano
hay sangre nómada corriendo por tus venas.


26 de enero de 2012

El precio de los regresos


Cuando partí no sabía
el precio de los regresos.

Ignoraba que hay monstruos
bajo la superficie
cuya visión no puede
soportar la razón.

Que la luz no penetra
las simas abisales
donde el Olvido acecha.

También desconocía
que las mareas traen
decepciones sin nombre
entre coral y espuma.

(No sabía tampoco
que todo viaje es largo
cuando es en soledad)

He aprendido que toda
navegación esconde tempestades
y crepúsculos negros;
que la ruta
es un capricho de los dioses
y el tiempo un aliado del naufragio.

Pero Ítaca exige tales pruebas.
No todos los viajeros
gustarán los manjares del retorno.


De Arenas de Ítaca
Publicado en mediaIsla poeMartes, Mis poetas contemporáneos y La Buhardilla nº 17

3 de enero de 2012

Viajero soy


Viajero soy. La ruta es mi destino.
El frenesí del mar, mi desafío.

Viajero soy. En todas partes moro,
y en ninguna. Mi patria es el recuerdo
de tres o cuatro rostros y unos versos
que alguna voz amada pronunció.

Viajero soy. En el confín del mar
está la tierra de mis padres; lejos,
otros mares y otras tierras y otros dioses.
Todo cabe en mi cuaderno de bitácora.

Viajero soy. El horizonte espera
la estela de mis naves, las palabras
que mi pecho proclama, las batallas
que los vates cantarán en la mañana.

Y más allá de todo
rodeada de mar* se alza la etérea
Ítaca, paciente, inamovible,
hermosa al atardecer* eternamente aguarda
el retorno de sus hijos nómadas.


De Arenas de Ítaca
Poemas de Sergio Borao Llop

*rodeada de mar y hermosa al atardecer son dos
de las formas empleadas para describir a Ítaca en La Odisea.

21 de junio de 2011

Nostalgia


A Ítaca volví; fue mi destino.

Largo tiempo vagué sin otra idea
que retornar a sus doradas costas.
Hubo noches de fiebre, dolorosas heridas,
desesperadas horas de silencio.

Es cierto, sí, que padecí la cólera
del feroz Poseidón y del exilio;
que velé eternas noches para no perecer.

Mas al fin regresé: fue mi destino.

Atrás quedaron cíclopes y cantos de sirena;
lejos ya en la memoria, la divina Calipso,
la funesta Caribdis, y Circe, la hechicera.

Pero hay atardeceres melancólicos
que me traen aromas de ese tiempo;
mirando al horizonte y al pasado
siento el ardor del viejo navegante.

A Ítaca volví; fue mi destino
mas hoy siento nostalgia de la espuma
del viento, de la sal, de la resaca...



De Arenas de Ítaca
Publicado en Inventiva social, Mis poetas contemporáneos, Gaceta virtual, en el libro electrónico Senda y en la antología Versos sin bandera (Ed. Tusitala)


7 de junio de 2011

A Ítaca llegué, mas no era Ítaca



A Ítaca llegué, mas no era Ítaca.

Sus calles parecían las calles de Ítaca.
Las gentes hablaban el viejo idioma.
Los vestidos y peinados de las mujeres
eran iguales que en Ítaca. Las casas,
los palacios, el hogar de mis padres,
los cantos de los pájaros...

Los dioses eran los dioses de Ítaca,
los pórticos, el río, los esclavos;
el vino era sin duda el vino de Ítaca,
también los mercaderes y manjares.

Todo estaba en su sitio, pero aquello
no era lo que dejé, lo que anhelaba
encontrar al regreso...

A Ítaca llegué, mas no era Ítaca
o no era yo quien a Ítaca llegaba.



De Arenas de Ítaca
Publicado en PoeMartes (MediaIsla), Inventiva social , IslaNegraLa Buhardilla

24 de mayo de 2011

Víspera



Alguna noche soñé que regresaba.

Ítaca estaba lejos.
Largas travesías y sirenas
me separaban de sus templos.

Escila y la avidez de las tormentas
significaban la frontera.

Fieros vientos y cíclopes
me desviaron muchas veces de la ruta.

La sal marina y los años
-los solitarios años de destierro-
me enseñaron el decálogo del náufrago.

Pero he aquí que está amaneciendo
y mis ojos -pebeteros sangrantes,
heraldos de un rostro endurecido
por imborrables cicatrices-
se asoman a las costas añoradas.


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...