26 de abril de 2026

La noche anula todos los espejos


La noche anula todos los espejos

y amamanta dudas

que la mañana no ha de despejar.


La noche oculta míseros rincones

y apresura los ojos 

de los indiferentes viandantes.


La oscuridad hace romas las esquinas

donde el sexo barato se agazapa

en las noches de frío solitario.


Bulle la vida entre las calles de neón;

las copas ignoran el destino del hombre

y los hombres van recuperando la inconsciencia

tras la segunda copa.

(Queda el olor, el olor imborrable,

la constancia precisa de las calles sin nombre)


Inevitable, la mañana

asesina las sombras y siembra resacas.

Mas nunca alivia el pecho del sediento.

De La estrecha senda inexcusablePoemas de Sergio Borao Llop

3 de abril de 2026

Las aguas del olvido


¿Serán éstas, entonces, 

las aguas del olvido?

-se pregunta el viajero. 

Mas no desmonta. Sólo 

contempla la corriente,

los patos, las riberas.


Luego sigue su ruta

en busca de otras aguas.


Porque el viajero sabe

-aunque sus ojos miren

siempre hacia el horizonte-

que el recuerdo es sagrado:

Quizá el único vínculo

entre viajero y senda.

De Viñetas y recuerdosPoemas de Sergio Borao Llop

8 de marzo de 2026

8 de Marzo


 _ _ _ _ _Mujer trabajadora_ _ _ _ _


Vengo esta noche a cantarte, compañera,

desde el fondo tenaz de mis entrañas,

un son de lucha mineral y centenaria.


Vengo a cantarte, hermana, con mi sangre,

para empaparla en tu sangre derramada.


Se apaga tras los siglos ya la noche

en que atada, escarnecida y olvidada,

te dejabas morir junto al fogón prendido

sin un gesto de fuga en la mirada.


Van muriendo las horas solitarias

en que la casa insoportablemente muda

te cercaba por doquier con los recuerdos

inasibles del tiempo sumergido

en tardes de ventanas y nostalgias.


Tuyos son los amaneceres que vendrán,

tuyo el cántaro preñado de futuros

tuyo el azul sortilegio de los días

que se vislumbran en el horizonte.


Tuya es el arma que abre las compuertas

de un alba que a los cielos amenaza.

Tuyo es el campo virgen que se extiende

ante el ojo sorprendido de los ángeles.


Es tu hora, compañera, hermana,

la hora del candente itinerario

que te lleve, magnífica, a la aurora.

Es la hora del verbo desatado:

Canta, ruge, grita, resucita

el fuego que se esconde en tus pupilas

y lánzalo como un heraldo del mañana.

De Despertar en el Zaguán. Poemas de Sergio Borao Llop

Versión musical

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