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28 de octubre de 2020

Ilusión

Caminar por la orilla del río,

contemplando abstraído los reflejos

de las torres, el puente, los diminutos pájaros.


Contemplando las ondas en el agua

y en esas ondas, difuminado, el cielo

tachonado de nubes huidizas.


Es entonces cuando toda imagen

parece una ilusión, el espejismo

de una realidad que acaso imaginamos

mientras en otra parte, soterrados,

yacemos sin conciencia. ¿Qué seremos

cuando caiga el telón y todo vuelva

a su naturaleza primitiva? 


27 de enero de 2020

Tragedy



Algunos días
esta ciudad me asusta.

Hoy, por ejemplo: Era mediodía
y en la basílica sonaba el ángelus
con un descontrolado estruendo
capaz de alborotar a las palomas.
El sol estaba oculto tras las nubes
-en mi recuerdo, luce antes del ruido-
y el cielo era un presagio tormentoso.

Por el puente de piedra circulaban
-sordos, ajenos, maquinales-
lentos fantasmas con su cuerpo a cuestas.

Después
cesó el estrépito;
todo quedó en silencio
(el silencio aparente que sucede al tumulto).

En el puente de piedra
seguían caminando los fantasmas
y el sol permanecía
oculto tras las nubes 
grisáceas de un ocaso prematuro.

15 de julio de 2015

Antes del fin 5.0


Cuando subía por última vez la cuesta en dirección al Puente de Piedra, me abordó una jovencita. Explicó que su moto la había dejado tirada y necesitaba un euro para gasolina.

Inútilmente registré mis bolsillos. Negué con la cabeza, pero ella no se movió: Un cansancio infinito se insinuaba en su mirada.


Deduje que también su camino estaba cortado. Como el mío. Que ambos estábamos al borde.


Fue entonces cuando oí los pájaros. En ese canto anárquico creí adivinar que la matemática es sabia, que menos por menos a veces es más, que dos finales pueden representar un principio.  


Extendí mi mano, que ella tomó con algún recelo, y bajamos hasta el río. Nada más. Nos sentamos en la hierba y nos pusimos a contemplar la corriente, a sentir la música del agua, sacudida de cuando en cuando por el chapoteo de algún pez extraviado, a impregnarnos de ese perfume milenario cuyo nombre no figura en los catálogos profanos de los hipermercados. Luego vino la noche. Y su silencio. Pero nosotros seguíamos allí, escuchando.


18 de marzo de 2014

El poeta y su sombra


Le vi por los caminos de la vida:
Era la viva imagen de la muerte.

Era el poeta caminando solo
por la orilla de un río.

Resultaba difícil
determinar si era
el poeta o su sombra
eso que derivaba en la corriente;
resultaba difícil
saber cuál de las sombras 
era real, cuál era
tan solo una ilusión.

Y el río nunca cuenta sus secretos.


14 de marzo de 2012

Isla


En torno, las aguas
me dibujan.

Pasan, humedeciéndome,
dejando en mis arenas
una leve nostalgia,
una caricia líquida.

Azules y marrones
me someten,
azotan mis riberas
me aman y se van
condenándome
al eterno recuerdo.

Inmóvil, en el centro
de la corriente, existo.

Porque el río me contiene
y me abraza
resulta tolerable
la quietud de mis playas.


Publicado en Al_Andar, el e-book Camino al andar y en el libro Sensibilidades-Primavera 2002
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