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10 de noviembre de 2025

Asumo


Asumo las calladas paradas de autobuses,

las aceras raídas por el paso del tiempo,

los bancos ahogados por la lluvia

y aun la congoja indefinible de una tarde de otoño.


Acepto los combates en que muere la tarde

a solas con sus vientos, arrastrando su tedio,

acumulando pena en viejos corazones

enfermos de amargura.


Asumo la grandeza de la vida

y también la batalla que plantea.


Me someto cordialmente a largos soliloquios

pronunciados a diario por amables vendedores

de electrodomésticos de inmensa sofisticación,

mientras mi anciano (casi niño) corazón

me exhorta incansable a la impostergable huida.


Asumo la nostalgia.


Pero no me es posible,

por más que os empeñéis,

adultos míos,

asumir incautamente mi edad de persona seria

y mi reputada posición de obrero respetable

abrumado por el peso de las obligaciones sociales.


Decidme:

¿Cómo puedo sonreír satisfecho

mientras miles de rostros con sonrisas fingidas

me acechan desde las sombras del neón

en espera de una oportunidad ventajosa

que les permita acuchillar definitivamente

mis esperanzas

                         mis sueños

                                           mis ciudades?

26 de julio de 2025

Transparencia


 

De las aguas inertes del olvido

hoy rescato la estampa de una tarde.


Percibo el ruido de unos pasos, un perfume,

oigo una voz preñada de susurros,

roza mi piel la brisa del otoño...


No sé si ella existió, no sé su nombre.

Tal vez sólo fue un sueño, tal vez nunca

sus labios incendiaron mis arterias.


Nunca sabré si sombra de algún ángel

fue la que así sembró su fina esencia.

Nunca sabré si fue llama o tan sólo

un sutil rechinar de transparencias.

De Despertar en el Zaguán. Poemas de @S_Borao_Llop  

29 de septiembre de 2020

Senderos

 


Los estrechos caminos que transito

¿son acaso los mismos que un día recorrí?


Recuerdo mañanas claras y días de lluvia.

La tierra, las vainas, el césped, los pinos...

Los colores de antaño eran distintos.


Hoy todo es un sendero solitario y angosto.

Sin un arbusto a los costados.

Sin una fuente allá a lo lejos.

Sin un río.

Los animalitos de otro tiempo

¿en qué veladas dimensiones moran?

El canto de los pájaros, hoy enmudecido

¿es tal vez la memoria de lo que nunca fue?


Y si pudiera contemplar mi reflejo 

en las aguas quietas de un remanso

¿sería acaso mi rostro el observado?


Será que el tiempo todo lo transforma

pero siento nostalgia

de aquel que fui en las tardes del otoño

que nos juntaba alrededor de la esperanza.


El destino del hombre es seguir caminando

seguir mirando con amor los nuevos horizontes

a pesar de los paisajes y las muertes

que van quedando atrás como fotos calcinadas.

9 de mayo de 2016

Siempre es otoño en estas calles


Una vez conocí a una mujer;
una mujer sin nombre, endurecida
por la vida en las calles, por los golpes,
por el miedo y la rabia, los gritos, las ausencias...

Entre lágrima y lágrima,
escuchaba a Sarah Brightman y Emma Shapplin
y fumaba lentamente
al compás de la música
como si el tiempo no existiera
y la realidad fuese tan sólo
el contenido de un mal sueño recurrente.

Se prostituía para huir;
huía para no encontrarse,
para no ver reflejada en el espejo
la dureza de sus propios ojos
reprochándole tardes de amargura,
noches sin esperanza y sin consuelo.

Se prostituía para huir
y en medio de esa huida
a menudo se encontraba a sí misma
flotando a la deriva
en medio de una mar tenebrosa,
una mar enemiga y temible. Ilimitada.

Se prostituía para no prostituirse
en brazos de una sociedad corrupta
y decadente.

Escuchaba a Sarah Brightman y Emma Shapplin.
Con el pómulo morado sonreía;
decía que su cielo
era esa música. Lo otro
sólo eran pedacitos del infierno
salpicando un desierto sin oasis.

Una tarde se fue sin despedidas.

Hoy quisiera pensar que en esa huida
encontró por fin las puertas hacia el cielo;
que consiguió escapar a su destino
escapar a sus ojos maquillados
como una delación insoportable.

Nunca supe su nombre.
Tan sólo me fue dado abandonarme
a su tibia caricia, su incendio incomprensible,
su canto desangrándose en mi oído.

Una tarde se fue.
Sin despedidas.

Dejándome tan solo
el eco de su voz tarareando
canciones de Emma Shapplin
y Sarah Brightman; un éxtasis de música
habitando el ocaso interminable.


11 de mayo de 2012

Atardecer de otoño en las ventanas


Atardecer de otoño en las ventanas.

Desconsoladas ráfagas de viento
como caricias somnolientas de la tarde.

Siempre en este minuto me hiere tu memoria
como ávida cuchilla de negro terciopelo.

Una música triste llena el ámbito
pero, ¿qué música no es monotonía
cuando añoro tus manos, tan lejanas ahora?

Atardecer de otoño en los cristales
y en el alma la flor de una nostalgia
desbocándose hacia todos los rincones.

Un trueno, unas gotas de agua,
luego la calma de la lluvia que no cae.
Sólo el otoño atardeciendo en los cristales,
coloreando en gris el horizonte

y grabando en mi pecho las huellas de tu ausencia.

Publicado en Inventiva social y en el e-book Senda

9 de julio de 2011

Relojes


Todos los relojes de la casa están parados.

Unos se detuvieron
hace ya mucho tiempo
en el páramo angosto
de una juventud ida
sin lágrimas ni estrépito.

Otros fueron dejando
de latir poco a poco
como templados bueyes
que se acuestan y duermen
su estirpe fatigada.

El último rompióse
al filo de un otoño
que el olvido atesora.

Desde entonces, mis ojos
permanecen anclados
en las saetas muertas
-detenidos con ellas
repitiendo el instante
como una foto vieja
con los bordes quebrados-


De Por si mañana no amanece
Publicado en Inventiva social y Mis poetas contemporáneos


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