Cada vez que las naves
a Ítaca regresan
sellan el fin de un sueño.
Pero es grato saber
que en Ítaca hay un puerto,
que es posible el regreso.
a Ítaca regresan
sellan el fin de un sueño.
Pero es grato saber
que en Ítaca hay un puerto,
que es posible el regreso.
nos sacude el olvido, explota en la memoria,
derramando sus notas sobre el lánguido sueño,
inundando el instante de mágicos reflejos.
Todo queda en el aire...
Todo flota en tinieblas.
Todo en la etérea atmósfera del sueño
se impregna de la música, se llena
del son de la palabra, de las luces del verso.
Luego en el cuarto oscuro,
en el alba futura,
resuenan impalpables las palabras
para siempre perdidas.