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10 de diciembre de 2025

El precio del poema es el insomnio


 El precio del poema es el insomnio.


Toda noche

revela tempestades

que no pueden ser transmitidas

más allá del propio sentimiento

de desnudez indefensa

ante la grandeza de los astros.


El premio del poeta

es la sonrisa

lánguida

de la flor deshojada.

De La estrecha senda inexcusablePoemas de @S_Borao_Llop   

30 de julio de 2025

Estrellas


Cada estrella soporta con paciencia
las aburridas miradas de los controladores aéreos.

(También algún poeta se despista contemplándolas
pero eso no supone una reducción en sus impuestos)

Ahora que la más negra noche parece aproximarse, 
tengo que declarar que, a pesar de los motores
y los incendios y las sirenas de los coches patrulla
y el día a día terrible que a su luz nos somete,
hay una magia infinita en amarse cuerpo a cuerpo
bajo el influjo amigo de la luna
(esa luna que algún anochecer me regalaste)

¡Ay, estrellas que me visteis besarla en noches como ésta!

Cerrad, cerrad mi herida con un destello clandestino.
Apaciguad el loco galope que ha invadido mis venas.
Disimulad su ausencia con canciones y recuerdos de otras noches.
Detened los relojes en el instante exacto de la nieve
o en el momento inolvidable de París y su Torre
o en las playas nocturnas de Donosti.

¡Ay, estrellas, luna,
cómplices del pasado!
Devolvedme su risa
o convocad el fuego
piadoso que me extinga.

16 de mayo de 2020

La lucha siempre es desigual


La lucha siempre es desigual.
Es el poeta
solo
sin más armas que el grito,
sin aliados ni espejos.
Es uno contra todos.
Es el poeta
solo
contra todas las fuerzas
que tratan de ahogar la voz
antes que se haga eco entre las calles
y retumbe por toda la ciudad
como una marejada salvaje 
o el trueno que precede al aguacero
que borra para siempre toda máscara.


27 de enero de 2020

Tragedy



Algunos días
esta ciudad me asusta.

Hoy, por ejemplo: Era mediodía
y en la basílica sonaba el ángelus
con un descontrolado estruendo
capaz de alborotar a las palomas.
El sol estaba oculto tras las nubes
-en mi recuerdo, luce antes del ruido-
y el cielo era un presagio tormentoso.

Por el puente de piedra circulaban
-sordos, ajenos, maquinales-
lentos fantasmas con su cuerpo a cuestas.

Después
cesó el estrépito;
todo quedó en silencio
(el silencio aparente que sucede al tumulto).

En el puente de piedra
seguían caminando los fantasmas
y el sol permanecía
oculto tras las nubes 
grisáceas de un ocaso prematuro.

21 de octubre de 2019

Duele gritar cuando la voz es pura



Duele gritar cuando la voz es pura,
cuando aún no hemos bebido los amargos
licores que la vida nos reserva.

(Entonces aún creíamos 
que el mundo era un susurro).

Duele entrar en el templo
donde los mercaderes vocean alimentos
ahítos de retórica y veneno.

Duele callar cuando la voz es cruda
cuando ya se han probado los brebajes
del infortunio y las traiciones.

Por eso, aunque tan solo
la mar y las arenas nos escuchen
es preciso cantar, hasta la madrugada
y mucho más allá, cantar como posesos
mientras el mundo arde en su vorágine
de iniquidad, perfidia, egolatría
y otras maquinaciones innombrables. 

Es preciso cantar sin condiciones
hacia la inmensidad del horizonte.

1 de octubre de 2019

Contracorriente


El poeta siempre escupe contra el viento.
¿Qué sentido tendría
transitar a favor de la corriente?
¿Qué sentido tendría
ponerse de rodillas
implorando el amparo de los dioses?

¿Qué sentido tendría
fatigar los senderos ya trillados
cuando es tan grande el bosque,
tan seductor el susurro que se escucha
en el tibio corazón de la espesura?

24 de febrero de 2019

Camouflage


Cuando el poeta es niño aún
se le cincela a golpes de martillo
para que vaya asimilando los conceptos:
trabajar, consumir, asumir, imitar.
Como a todo niño se le sienta
durante horas frente al televisor
esperando tal vez que esas imágenes
le hagan abandonar sus flamígeros bosques 
y sus vastas estepas de nenúfares y ámbar.

Pero el poeta niño atrapa las imágenes
y las transforma, las retuerce y desgarra,
las convierte en ideas y metáforas
y de ese modo va aprendiendo
que todo es simplemente un decorado
y le rodean figurantes dóciles
incapaces del grito o de la lágrima.
Así, con disimulo, el poeta-niño sonríe dulcemente
finge interés, parece embelesarse
hasta el momento en que le creen ya curado.

Cuando el poeta deja de ser niño
y su sonrisa ya es tan solo el rictus
de quien ha visto demasiado y ni siquiera
tiene el don de la inercia o el olvido,
cuando llega la hora de esgrimir la palabra,
sus manos invisibles acuchillan
el rostro abominable de la farsa
y ya nadie sonríe, nadie aplaude,
nadie entiende esas palabras duras
que parecen surgidas de la entraña.

Y todos se preguntan, consternados
¿qué habrá sido de aquel niño-poeta?
mientras el rímel, el auto, la corbata...

9 de agosto de 2016

Escrito en la arena



Un poeta está en una isla desierta, sentado junto a unas rocas. Sabe que jamás saldrá de allí. Que nunca volverá a tener contacto con ser humano alguno. Quisiera llorar. Quisiera escribir, pero carece de papel o lápiz.

Entonces gira la cabeza hacia su izquierda. Ve, en el suelo, algunas ramas caídas, en el límite de la zona boscosa. Se incorpora, toma una de ellas, en apariencia bastante sólida, y camina hasta la arena.

Mira el mar, que le devuelve un destello y un rumor de olas. Como un mensaje de comprensión y fatalidad.

El poeta sonríe, apenas una mueca de resignación. Sabiendo que la marea lo borrará todo en unas pocas horas, empuña la rama y comienza a redactar una palabra.


22 de diciembre de 2015

Pertenezco a estas calles


                                                            A Kafka

Pertenezco a estas calles.

                                         Sin embargo
a veces siento como si estas calles
                                              y yo mismo
también formásemos parte del rechazo.


4 de marzo de 2015

Humildemente, Maestro


A Don Pablo Neruda, in memoriam.

Reconozco el salitre de sus pulidos versos,
la atlántica firmeza que los parió desnudos
la sangre enamorada que amamantó su fuerza
y el agudo chirriar de los ferrocarriles
que unen patrias y mares y llevan esperanzas.

De lucha, amor y fierro crecieron las palabras,
su luz se fue expandiendo por pueblos y senderos,
la paz del caminante fue la explisión secreta
que prestó alas al verso para poblar las sierras
donde los campesinos vieron crecer la vida,
donde se hizo mujer la fértil resistencia.

Hoy esa voz nacida de la roca
callada está, su grave resonancia
dejó paso a su indómito recuerdo.

La cordillera estremecida de su verbo
se hizo tuétano en las almas de los pobres.
Hoy, nosotros, lo que queda del pueblo malherido,
hemos querido entonar un canto hacia la aurora,
y en su memoria esparcirlo por el viento
como una ofrenda matinal que verifique
su presencia vital desde la tierra
que le cobija. Gracias.
                                       Gracias don Pablo
por enseñarnos el hierro y los volcanes,
por su recia testuz de militante,
por las navegaciones estelares
por las espigas, los navíos, las quimeras
por la fe y por el clamor de las montañas
que un día se alzarán incontrolables
contra los viles verdugos de la tierra.

Publicado originalmente en Poesi.as


18 de marzo de 2014

El poeta y su sombra


Le vi por los caminos de la vida:
Era la viva imagen de la muerte.

Era el poeta caminando solo
por la orilla de un río.

Resultaba difícil
determinar si era
el poeta o su sombra
eso que derivaba en la corriente;
resultaba difícil
saber cuál de las sombras 
era real, cuál era
tan solo una ilusión.

Y el río nunca cuenta sus secretos.


16 de noviembre de 2011

Bajo la alfombra


Todo el mundo sabe
que a los poetas los carga el diablo.
Por eso todo el mundo
mete a sus poetas bajo la alfombra
cuando vienen visitas
o los encierra con llave
en una habitación sin fondo
a ver si hay suerte y al abrir la puerta
han desaparecido para siempre
tragados por los bosques de arena
o bifurcados en las intersecciones
de los puentes heptagonales.

Pero toda precaución es poca:
A través de alfombras y paredes,
de océanos y siglos, de barrotes,
la palabra se expande, primavera
de voces desgajadas por el valle,
río de aguas voraces que se acerca,
feraz enredadera trepándose a los muros,
penetrando ventanas, expandiéndose
por el aire de todas las estancias
y estallando en rotundas espirales
que estremecen lámparas y muebles
en nombre del poeta sepultado
bajo perversas lápidas de olvido.


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