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3 de enero de 2026

La noche ensalza estrellas y sonidos


La noche ensalza estrellas y sonidos

y sirve de tapiz a rapaces nocturnas

que van sobrevolando plazas iluminadas.


Es decir: cuerpos bailan

en atestadas discotecas a la luz de los focos

bajo el efecto de modernísimos elixires.


Cuerpos bailan sin luz

en los lujosos apartamentos.


Cuerpos destilan, ávidos, la noche.


Pero al calor de los cubos de basura

duermen hombres

con un hediondo bulto por almohada

y por colcha un harapo

                                         y un recuerdo.

De Metropolicromía

10 de diciembre de 2025

El precio del poema es el insomnio


 El precio del poema es el insomnio.


Toda noche

revela tempestades

que no pueden ser transmitidas

más allá del propio sentimiento

de desnudez indefensa

ante la grandeza de los astros.


El premio del poeta

es la sonrisa

lánguida

de la flor deshojada.

De La estrecha senda inexcusablePoemas de @S_Borao_Llop   

14 de agosto de 2025

La noche se agiganta


La noche se agiganta.

Nos envuelven las brumas.

Caemos sin remedio hacia la nada.

Un pozo sin final, sin fondo, seco,

espera ansiosamente nuestros sueños,

nuestros momentos tristes, nuestras huellas,

nuestra voz, ignorada.


Las calles que cruzamos, hoy son humo.

La niebla es estallido. El polvo, llanto.

Llanto de un niño virgen de palabras.

Ecos son las palomas. 

La vida, enredadera.


Todo es noche marchita.


Todo es noche y olvido y espejismo.

Espejismo de tiempos no crecidos.

Olvido de existencias diminutas.

Noche final sin luna, sin sonido.

Vacío nuclear, silencio ajeno.


Silencio sobre el tiempo derramado.

5 de agosto de 2025

Letras viajeras


 Al final, puede que no seamos más que eso:

Un manojo de letras que pueblan la pantalla

caminando alineadas frente al ojo esperanzado.


Una sucesión de símbolos fugaces, 

etéreos, a veces clandestinos, 

que en lenta procesión van desfilando

a través de cables y de océanos.


Es curioso su hábitat: Forman pequeñas tribus

que alegran o estremecen, que niegan o perfilan

un azar melancólico, una candente espera.


Palabras que no te abrazan

Palabras que no te besan

Palabras lejanas sin hombro

donde estampar la lágrima incipiente.


Palabras que son sólo palabras


Pero es la medianoche acá en mi cuarto

y esas letras que, obstinadas, siguen apareciendo en la pantalla

saben a tierra y mar, a beso, acorde, a campanada,

al azul mensajero del poniente

anunciando las albas venideras.


Así, con suavidad atrapo una palabra, 

quizá la más pequeña, la que nadie quiso,

aquella que quedó olvidada entre dos versos, 

y la acuno en la palma de mi mano

mientras me van ganando los ensueños.

De Viñetas y recuerdosPoemas de @S_Borao_Llop

* Poema escrito en colaboración con Mariela Trabuchi.

3 de agosto de 2025

Infierno


Hay voces que aseveran que el infierno

es la repetición infinita de determinados gestos,

como despertar cada mañana sin nadie entre las sábanas,

certificar tu ausencia en todos los rincones de la casa,

desayunar sin tu sonrisa frente a mí, ir al trabajo

con la oscura convicción del inútil regreso

porque al regreso tampoco vas a estar, ni tus canciones

van a poner la nota de alegría necesaria

que me permita escapar un día más a la locura.


Cualquier mesa es demasiado grande si uno come solo.

No se puede conversar con los recuerdos.


Y la noche, la noche que alguna vez fue cómplice,

la noche que acogió nuestras quimeras,

la noche que nos condujo por calles nunca vistas 

y veló nuestro sueño entre vastas carreteras

que siempre conducían, que nunca extraviaban;

la noche que amparó los momentos más dulces

hoy es tan sólo el testimonio de un vacío.


Y una vez más, como en una secuencia interminablemente repetida,

dejarse arrastrar a la inconsciencia de los fármacos

sin poder evadirse a la certeza

de los días vencidos, de las tardes calladas,

el incoloro deambular entre plazas olvidadas

los restos calcinados de los parques de otoño.

De DestierroPoemas de @S_Borao_Llop

30 de julio de 2025

Estrellas


Cada estrella soporta con paciencia
las aburridas miradas de los controladores aéreos.

(También algún poeta se despista contemplándolas
pero eso no supone una reducción en sus impuestos)

Ahora que la más negra noche parece aproximarse, 
tengo que declarar que, a pesar de los motores
y los incendios y las sirenas de los coches patrulla
y el día a día terrible que a su luz nos somete,
hay una magia infinita en amarse cuerpo a cuerpo
bajo el influjo amigo de la luna
(esa luna que algún anochecer me regalaste)

¡Ay, estrellas que me visteis besarla en noches como ésta!

Cerrad, cerrad mi herida con un destello clandestino.
Apaciguad el loco galope que ha invadido mis venas.
Disimulad su ausencia con canciones y recuerdos de otras noches.
Detened los relojes en el instante exacto de la nieve
o en el momento inolvidable de París y su Torre
o en las playas nocturnas de Donosti.

¡Ay, estrellas, luna,
cómplices del pasado!
Devolvedme su risa
o convocad el fuego
piadoso que me extinga.

6 de abril de 2019

Anverso


Cuando se ve el anverso
uno empieza a comprender y mira horrorizado
esos rostros idénticos
que alberga la memoria.

Perversos clones de nosotros mismos
amanecemos cada día
sin saber si la noche
ha vendido los cuerpos y las máscaras
o entregó nuestra risa a los demonios.

Todo espejo refleja los rasgos de un extraño
con espuma en la cara
y una navaja de afeitar fulgurando en su mano.

12 de febrero de 2018

Aniversario



Está anocheciendo y cae la niebla, como entonces. De acuerdo a lo previsto, hoy va a helar de nuevo.
Escucho y clasifico los ruidos de la calle, los del rellano, los de mi propia casa. Verifico la absoluta normalidad mientras compruebo la disposición de los cuadros en la pared del recibidor.
Oigo voces, pero sé que no son más que los ecos de mi propia voz, que el tiempo ha ido amontonando en los rincones y el silencio multiplica espantosamente. Pronto sonarán las nueve en la vieja iglesia; sin embargo, desde aquí no pueden escucharse las campanadas. Repaso minuciosa, inútilmente los detalles. Todo está en su sitio. Todo idéntico a aquel 30 de diciembre de hace veinte años, idéntico a todos los treinta de diciembre desde entonces, como cumpliendo un ritual que no termino de comprender pero al que no puedo sustraerme. Miro el reloj, calculo el retraso, me asomo a la ventana. A esta hora no circula casi nadie. Por eso me sorprende la vaga silueta que se insinúa a través de la niebla. Despacio, como insegura, camina por la acera de enfrente. Sé que no puede ser ella, pero a pesar de todo es lindo soñar que son sus pasos los que resuenan sobre las húmedas baldosas, que son sus manos las que ahora sujetan un papel en el que sus ojos parece que intentan descifrar algo, que es su rostro el que se levanta de golpe mirando hacia este lado, buscando tal vez los números de los portales. Sé que es una tontería, que ella no tiene el pelo así, ni un abrigo como ése, pero después de veinte años estériles es tan lindo soñar que ha sido su brazo el que ha empujado la puerta del patio que ahora se oye cerrarse sin violencia, que son sus tacones los que lentamente ascienden hasta el primer piso, deteniéndose allí unos segundos, como dudando, y reanudan luego su marcha hacia arriba, hacia este segundo piso en el que sin darme muy bien cuenta ya la estoy esperando. Mientras pienso que seguramente ha de ser otra persona y que de un momento a otro escucharé el lejano sonido del timbre de alguno de mis vecinos, bajo un poco las luces y pongo el disco de Miles. Absurdo suponer siquiera que la imitación de fechas, temperaturas y gestos haya podido provocar, por fin, una ruptura en el tiempo, una repetición de lo que jamás debió ocurrir, una oportunidad para cambiar la historia. Los pasos han dejado de subir, pero si se pone atención puede escucharse el sonido de una respiración agitada ahí fuera. Seguro que en el rellano no hay nadie, que se trata sólo de mi imaginación, pero ya es la hora. Me dirijo a la puerta mientras miro de reojo hacia la mesa. Todo está dispuesto y los cuchillos relucen. No conviene demorarse: suena tan bien la música esta noche...


Prosas breves de @S_Borao_Llop

11 de septiembre de 2015

Nacimiento


Nacimiento
o la nostalgia de cráteres desnudos.

Actuar en teatros vacíos.
                                          Beber
gastadas bocas que ya no esperan nada
salvo el sabor amargo de la muerte
en copas que hasta la noche rechaza.

Caer en simas de desolación
implorando la clemencia del olvido
y contemplarse en el alba tenebrosa
de un incierto futuro
con el rostro fatal de un desdibujado doble
imitando risas falsas, actitudes
de prosaico espectador sin añoranzas.

Desde el fondo cruel de los espejos
te contemplan unos ojos apagados
y una voz pronuncia la implacable sentencia:
Los tranvías no se detienen para nadie.

 

2 de junio de 2015

A veces se oyen voces


Gravedad del desorden que forman las palabras
incoherentemente pronunciadas, como un cáliz
rajado, seco, infame, con los bordes manchados...

Tenebrosa la noche que nos viola
con sus destellos deslumbrantes, con su ruido,
con la risa imprudente de los cuerdos,
con el brillo en los ojos del amante;
la noche cuyo vino adolescente nos embriaga,
la noche dominante y entreabierta...

A veces se oyen voces
en la pública quietud de las esquinas,
en la tibia intimidad de los zaguanes.

Mas el silencio siempre vuelve
como un amo cruel, tenaz, inagotable...


De Extrañamientos y rescates

20 de agosto de 2014

El silencio de los pájaros


Los pájaros no cantan.
Una inmensa sequía de trinos
llena de desesperanza esta aurora borrosa.

Los pájaros no cantan. No hay motivo.
Han sido demasiadas las batallas.
Pocos, los hombres que han de regresar.

Abajo, en las trincheras,
muchedumbres yacen en silencio.
Hace tiempo que enviaron su carta,
su última carta,
el último adiós de un pueblo agonizante
a otro pueblo que espera agonizando
mientras lágrima a lágrima construye
la historia irreflexiva de un planeta que muere.

Los pájaros no cantan. Ya no hay pájaros.
Acaso solamente la sombra de unas aves
marchitas, taciturnas,
cabizbajas como ángeles caídos,
rompe la inmovilidad de este amanecer baldío.

Quizá esta noche el sol se hunda definitivamente.


25 de febrero de 2012

Cuando digo París


Cuando digo París no estoy hablando de las fotos que duermen en los álbumes del sótano, aunque tras las persianas del recuerdo naveguen los colores de la noche como cristales que lentamente se van deshilachando sobre un cojín de nostalgia bordado con caricias y notas musicales.

Cuando digo París no hablo de pasos misteriosos y prófugos resonando a una orilla de la calle, ni de la sombra añil que deja una lágrima rodante, ni del labio-trasluz detenido en el tiempo por el furtivo impacto de unos besos cuyos ecos van rebotando y multiplicando su reflejo por todas las esquinas en penumbra.

(Sé que cuando tú dices París es la voz de una melodía no inventada, es el empedrado irregular y las riberas del Sena, es el amanecer en plena noche y la risa, la colosal estatura de los edificios, la insólita música de las piedras, la fuente helada de Versalles, la verificación de un sueño...)

Pero si yo digo París te estoy nombrando. Cuando digo París hablo de ti y de los puentes, sobre todo de ti y de los puentes y de una isla; y en esa isla, unos pies parados en el infinito, allí parados y mirando eternamente hacia la mole indescriptible, hacia las torres que esperan, hacia la inmensa soledad de un reloj que nunca se detiene.


2 de noviembre de 2011

En la noche más pérfida y brumosa


En la noche más pérfida y brumosa,
por los puñales del dolor cegado,
dando tumbos cual corzo envenenado,
me abandono al hedor de la espantosa

oscuridad sin nombre que me abraza
en su regazo abrupto y desolado
como un mar de petróleo derramado,
con un silencio atroz que me amordaza.

Hoy apuesto mi vida en el tapete,
en el delirio de la cruel fortuna
conociendo lo adverso de mi suerte.

Al azar mi destino se somete,
mas resuena tu voz bajo la luna:
Tus ojos me rescatan de la muerte.


Publicado en Biblioteca del soneto/Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

7 de septiembre de 2011

Desde las profundidades de la noche


Desde las profundidades de la noche
surgimos como un sueño sin banderas.

Resucitados y anhelantes
resolvimos prendernos en el viento
y atravesar las nubes tormentosas
que amenazaban, negras, nuestro sueño.

A un horizonte inmenso nuestros ojos volaron;
como locas gaviotas errantes planeábamos,
pero eran nuestros títeres los que se arracimaban
en la alegre cubierta de un barco que zarpaba.

Toda costa escondía una sorda presencia.

Siempre creímos que el mar nos salvaría
pero el mar resultó una pantomima,
una niebla poblada de fantasmas
que a nadie revelaron su secreto.

Y llegaremos, si llegamos algún día,
a ese horizonte que nos prometieron,
sólo para descubrir, horrorizados,
una tierra en tinieblas, una vasta penumbra,
un hostil territorio que a nadie da cobijo,
una noche terrible sin velas ni azucenas,
un pábilo extinguido sin ventanas ni estrellas.


De Destierro
Publicado en Letralia y en Inventiva social.

17 de agosto de 2011

Si termina el amor


Si termina el amor
el agua es más espesa en los estanques
y un ángel de cristal se muerde el labio;
puede darse un revuelo de gaviotas
mar adentro
y en el pecho la daga de una ausencia infinita
se abre paso cual proa entre las olas
y el consuelo del sueño nunca llega.
Nunca, el sueño nunca, nunca llega.

Si termina el amor
nubes negras se apoderan de los cielos
lanzándose a una loca carrera delirante
cuyo único destino es la certeza
de lo perdido, sí, de lo perdido.

Si termina el amor se llena el alba
de funestos ladridos sin consuelo
y un ruiseñor cansado se asesina
contra el pétalo fugaz de una amapola.

Si termina el amor lloran los parques
y una estrella fenece en cualquier parte,
y repican las fúnebres campanas
un coro de gemidos germinados,
una salva de gritos apagados
que hacia adentro resuenan y resuenan.

Si el amor se termina...

Los porches que solían cobijarnos,
la estación del ayer que nos prestaba
sus callados andenes de férrea complacencia;
la quietud temerosa de los templos,
el generoso amparo de las calles...
¿A qué otra causa han de servir? Decidme.

Y la noche... la noche, la noche protectora
si el amor se termina...
¿de qué sirve la noche si el amor se termina?


De Despertar en el zaguán
Publicado en Poesi.asInventiva social y Gaceta Virtual


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