La noche ensalza estrellas y sonidos
y sirve de tapiz a rapaces nocturnas
que van sobrevolando plazas iluminadas.
Es decir: cuerpos bailan
en atestadas discotecas a la luz de los focos
bajo el efecto de modernísimos elixires.
Cuerpos bailan sin luz
en los lujosos apartamentos.
Cuerpos destilan, ávidos, la noche.
Pero al calor de los cubos de basura
duermen hombres
con un hediondo bulto por almohada
y por colcha un harapo
y un recuerdo.

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