1 de agosto de 2025

Cuando beso los labios de Monelle

 


Cuando beso los labios de Monelle
pienso en los otros labios,
en todos esos labios que nunca besaré.

Cuando mi lengua se entrega al fuego de su carne
evoco tantos cuerpos que nunca lameré.

Cada vez que mis manos la acarician
en otra parte muere alguien
                            que nunca tocaré.

Cuando ríe, su risa
es el reflejo en negativo de otras risas
                            que no disfrutaré.

Cuando sus manos secan mis mejillas
enjugando la lágrima vertida
sé que infinitas manos no me acariciarán.

Pero ella sigue sonriendo, sigue acariciando
y suavemente dice: "No lo entiendes; 
todo el amor del mundo está en mi piel.
Todo aquello que anhelas esta en mí.

Porque soy una y soy todas, te venero
y te amo; soy un instante de la noche;
soy la muchacha triste que recorre los muelles
y también la elegante cortesana
y la mujer callada que en la tarde
fatiga parques reclamándote, 
y aquella que suspira en la esperanza
de un minuto fugaz que nunca conoció;

también, también soy esa que marchita
sus tibias primaveras en andenes
sin trenes que esperar.
Y aun esa otra rodeada de galanes
que para nadie tiene una mirada
y en la noche suspira..."

Y de nuevo sus palabras me rescatan.

Con mi labio en su pecho, me adormezco,
sin angustia; ahora sé que ese pecho 
es la flor más valiosa.

* Referencia a El libro de Monelle, de Marcel Schwob.


30 de julio de 2025

Estrellas


Cada estrella soporta con paciencia
las aburridas miradas de los controladores aéreos.

(También algún poeta se despista contemplándolas
pero eso no supone una reducción en sus impuestos)

Ahora que la más negra noche parece aproximarse, 
tengo que declarar que, a pesar de los motores
y los incendios y las sirenas de los coches patrulla
y el día a día terrible que a su luz nos somete,
hay una magia infinita en amarse cuerpo a cuerpo
bajo el influjo amigo de la luna
(esa luna que algún anochecer me regalaste)

¡Ay, estrellas que me visteis besarla en noches como ésta!

Cerrad, cerrad mi herida con un destello clandestino.
Apaciguad el loco galope que ha invadido mis venas.
Disimulad su ausencia con canciones y recuerdos de otras noches.
Detened los relojes en el instante exacto de la nieve
o en el momento inolvidable de París y su Torre
o en las playas nocturnas de Donosti.

¡Ay, estrellas, luna,
cómplices del pasado!
Devolvedme su risa
o convocad el fuego
piadoso que me extinga.

28 de julio de 2025

Perdida barquichuela

 


¿Quién te devolverá el rumbo, perdida barquichuela?


Si hubo un tiempo de calma, suave brisa,

si hubo una mar sumisa, claras aguas

cálidas, transparentes...


Hoy es negra la mar, fieras las olas

y ese sol inclemente allá en lo alto

y esa sal acrecentando el dolor en tus heridas.


Todo es un elevado acantilado en torno

y allá arriba no hay nadie, no hay un rostro

en cuyos ojos reflejarse, ni una mano

que pueda rescatarte de ese mar en tinieblas.


¿Qué mapas consultar? ¿Qué brújulas? ¿Qué estrellas?

¿Qué otro azul navegar? ¿Qué otra quimera?

¿Dónde fueron los puertos del pasado?

¿Dónde aquellos océanos de almíbar y promesas?


Oscuridad sin nombre y algas muertas

y el frío entre los huesos. Sentencia impronunciable

pero cierta.


Como el embate fiero de las olas

que allanan la paciencia de las rocas.


Como el recuerdo atroz de los días veloces

que quedaron atrás entre poemas olvidados.

De El Rostro Prohibido. Poemas de @S_Borao_Llop

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