27 de junio de 2020
Recuerdo del jardín botánico
A veces eran también los árboles
(el álamo negro, la glicina,
el magnolio y la palmera mejicana)
pero siempre al final
eran los patos:
nuestro banco y los patos;
era todo un ritual, aquellas tardes
siempre estaban marcadas
por un hagamos esto,
vayamos a tal sitio,
pero siempre los patos
como un lugar sagrado
lejos de la ciudad y de los golpes
que la vida se empeña en asestarnos.
Todo ha cambiado mucho,
han pasado los años;
hoy los patos son otros
y tu sombra pervive
tan solo en mi recuerdo.
También vienen palomas,
los patos se abandonan a la sombra.
Dos tristes cisnes surcan su reflejo
en las ondas silentes de las aguas,
tristes y solitarios,
tanto que nunca parecieron
tan fuera de lugar
como en el centro justo de esta escena
que ahora estoy contemplando.
16 de mayo de 2020
La lucha siempre es desigual
La lucha siempre es desigual.
Es el poeta
solo
sin más armas que el grito,
sin aliados ni espejos.
Es uno contra todos.
Es el poeta
solo
contra todas las fuerzas
que tratan de ahogar la voz
antes que se haga eco entre las calles
y retumbe por toda la ciudad
como una marejada salvaje
o el trueno que precede al aguacero
que borra para siempre toda máscara.
27 de febrero de 2020
A veces se abren los ojos de repente
A veces se abren los ojos de repente.
Entonces, deslumbrados,
heridos por la luz,
nos negamos a mirar el sol
y seguimos andando entre tinieblas.
Pero el súbito destello
se queda tras los párpados cautivo
y viene perforando los sentidos,
insinuando inquietudes.
Y ya nada es igual. Todo aparece
impregnado de falsas certidumbres,
sembrado de certeras falsedades.
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