Le vi por los caminos de la vida:
Era la viva imagen de la muerte.
Era el poeta caminando solo
por la orilla de un río.
Resultaba difícil
determinar si era
el poeta o su sombra
eso que derivaba en la corriente;
resultaba difícil
saber cuál de las sombras
era real, cuál era
tan solo una ilusión.
Y el río nunca cuenta sus secretos.

Hermoso poema, felicidades!!
ResponderEliminarGracas, amiga. Un abrazo.
EliminarComo siempre, tu mirada poética rescata y muestra imágenes construidas bellamente a la medida del mensaje. Buenísimo.
ResponderEliminarPILAR ROMANO
Gracias, Pilar. En este caso, el río puso la mayor parte :)
EliminarUn abrazo.
¡Muy bueno, Sergio! Me lo llevo para mi antología personal de grandes poetas. Davvero!!! Mará Rosa León
ResponderEliminarMuchas gracias por tus palabras, María Rosa. Un honor que me consideres así.
Eliminar