27 de enero de 2020
Tragedy
Algunos días
esta ciudad me asusta.
Hoy, por ejemplo: Era mediodía
y en la basílica sonaba el ángelus
con un descontrolado estruendo
capaz de alborotar a las palomas.
El sol estaba oculto tras las nubes
-en mi recuerdo, luce antes del ruido-
y el cielo era un presagio tormentoso.
Por el puente de piedra circulaban
-sordos, ajenos, maquinales-
lentos fantasmas con su cuerpo a cuestas.
Después
cesó el estrépito;
todo quedó en silencio
(el silencio aparente que sucede al tumulto).
En el puente de piedra
seguían caminando los fantasmas
y el sol permanecía
oculto tras las nubes
grisáceas de un ocaso prematuro.
11 de diciembre de 2019
Hoy me miré al espejo
Hoy me miré al espejo.
Los años han pasado muy deprisa.
He visto arrugas, una sombra
bajo mis párpados, un deje
de tristeza en mis ojos.
Fue tan solo un instante.
Un hombre viejo me miraba, confundido.
Alguno de estos días
enterrarán mi cuerpo,
pero esos ojos grises
-esos ojos que miran desde el fondo
del turbulento espejo-
seguirán preguntando
y no estarán escritas las respuestas.
Los años han pasado muy deprisa.
He visto arrugas, una sombra
bajo mis párpados, un deje
de tristeza en mis ojos.
Fue tan solo un instante.
Un hombre viejo me miraba, confundido.
Alguno de estos días
enterrarán mi cuerpo,
pero esos ojos grises
-esos ojos que miran desde el fondo
del turbulento espejo-
seguirán preguntando
y no estarán escritas las respuestas.
21 de octubre de 2019
Duele gritar cuando la voz es pura
Duele gritar cuando la voz es pura,
cuando aún no hemos bebido los amargos
licores que la vida nos reserva.
(Entonces aún creíamos
que el mundo era un susurro).
Duele entrar en el templo
donde los mercaderes vocean alimentos
ahítos de retórica y veneno.
Duele callar cuando la voz es cruda
cuando ya se han probado los brebajes
del infortunio y las traiciones.
Por eso, aunque tan solo
la mar y las arenas nos escuchen
es preciso cantar, hasta la madrugada
y mucho más allá, cantar como posesos
mientras el mundo arde en su vorágine
de iniquidad, perfidia, egolatría
y otras maquinaciones innombrables.
Es preciso cantar sin condiciones
hacia la inmensidad del horizonte.
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