29 de octubre de 2011

Huésped de las sombras


Ese fue el día en que las fuentes manaron hiel.
La luna, ese crepúsculo, nació sin rostro;
bandadas de palomas negras se cernían
sobre todas las esperanzas de los vivos.
Todo el Otoño lloró aquella mañana.

De nuevo sumergido en las tinieblas
me encontré.
__________ Un arcángel de sangre
vino a sobrevolarme,
negándome la dicha,
oscureciéndome.

Como un derrumbamiento, las bocas se cerraron.

Se agigantó la noche, eternizándose.
Todas las aves cedieron en su canto.
Los ángeles, sin luz, agonizaban.
Una ardilla fugaz tradujo las señales:
no existía respuesta.
______________ Los hediondos
sicarios del infierno voceaban
sus consignas de fuego ininflamado.

Eones transcurrieron, sin memoria.
El vacío creció, ardió la fe en los pábilos.
Todo iba convergiendo hacia la nada.

Mas de repente callaron los demonios.
__________________Desde lejos
una voz desenterró la espada de mi pecho,
una lágrima empapó la sal de mis heridas
y el mundo todo floreció como una enredadera.


Publicado en el libro electrónico Camino al andar y en la antología Poemas Quietos (Ed. Mizar)

26 de octubre de 2011

Kiosco antiguo


Tú nos recordarás seguramente,
kiosco antiguo.
Aquellas veces en que aquí estuvimos
Ella y yo, prendidas nuestras manos,
con los ojos amándose en silencio,
tal vez haciendo planes
o comiendo unos bollos, (era todo
tan natural, tan simple, como un río
fluyendo, un vuelo de jilgueros,
una canción sonando entre los árboles).

Tú nos recordarás seguramente,
kiosco antiguo,
tú que conoces la historia del mundo
y albergas la sabiduría de lo inmóvil.
Sé que lo has visto todo, y entre todo,
yo sé que no la olvidas, kiosco amigo,
porque la habitan soles y cometas,
porque su alma alberga paraísos.

Tú recuerdas su voz y recuerdas su risa.
Y el son de sus palabras siempre vivas.
Por eso vengo a ti, mi viejo compañero,
me siento donde entonces, te contemplo.
En mi mudez formulo una pregunta.
____________Y tú, callado, asientes.


20 de octubre de 2011

No quiero cantar


No quiero cantar y se me hacen sangre las palabras
y brotan obstinadas como una vena abierta
encharcando el silencio de la tarde que espera
un tren, una odisea o el fragor de mis gritos.

No quiero cantar pero mis voces no se apagan
y siguen derramando susurros delirantes
hacia el cielo indiferente del crepúsculo.

Mas en las estaciones abandonadas no hay certezas;
tan sólo ausencias
______________ oquedades
______________________ recuerdos de miradas
vagos gestos de adiós como una llaga en la memoria
un vértigo de trenes perdiéndose en la noche...

Sólo la estación desierta
________una voz aletargada entre mis labios
_______________y el eco atroz que no puede escucharse.


De Destierro
Publicado en Boletín Misioletras y El_Ebro
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