3 de junio de 2011

Matar un unicornio




Matar un unicornio
a sangre fría.
Contemplar impasiblemente su agonía.
Oler el poso amargo de su sangre.
Esparcir sus cenizas
en la nada...

Matar un unicornio con mentiras,
clavar en su costado la daga traicionera
del recuerdo inasible. 
Condenarlo
a errar por las estepas del olvido.

(En otro tiempo, en otros mundos,
la vida del unicornio fue sagrada;
pero en este siglo nacido entre tinieblas,
en esta tierra quemada por el odio,
el censo de unicornios disminuye
cada día
  cada hora
y el ojo indiferente de los dioses
apenas certifica la matanza
con el pasivo gesto del frío funcionario.)

Ved, ved que tras las sonrisas apostados
esperan a su víctima los fieros,
los inconmovibles mercenarios,
los heraldos de la última tiniebla.

Matar un unicornio es condenar al mundo,
negar el canto azul de los jilgueros
y emponzoñar el alma errante de la noche.
Arrojar la cordura a la pira funeraria,
abolir las palabras que un día pronunciamos.

Matar un unicornio es el destierro;
cerrar de un manotazo el libro de la vida,
abandonar sin remisión la última esperanza.

Matar un unicornio
es verter la ignominia sobre el alba.

Publicado en la antología Versos sin bandera y en Poetas del Mundo

2 de junio de 2011

Zumbido


A veces, abro los ojos, me incorporo y camino con lentitud por las estancias. Como si aún estuviese vivo.

A veces, incluso me aventuro a salir al exterior para comprobar que otros seres semejantes a mí se mueven por las calles, se apresuran, chocan entre ellos, se someten a la tiranía de relojes y semáforos, se detienen y se miran unos a otros y en ocasiones conversan.

Sí, a veces también yo finjo estar ahí, entre ellos, provocando sonrisas o muecas de irritación o atascos. Finjo vivir. Pero siempre regreso al lecho en sombras. Me acuesto, cierro los ojos y convoco secuencias que nunca termino de comprender.

Finalmente, me pregunto cuál de estas irrealidades es más ficticia. Cual de estos dos sueños es el que está encerrado dentro del otro. Si tuviese acceso a esa ansiada respuesta, tal vez podría despertar, ser. En uno u otro lado, pero existir.

Lo que más me atormenta es ese molesto zumbido del teléfono que no parece tener lugar y que, sin embargo, nunca acaba de callarse.


De Prosas breves
Publicado en la antología Callejón de palabras (Ed. Mizar)

1 de junio de 2011

Esto soy: El poema


Nazco cuando tu vista me recorre.

Nada soy
hasta que tu mirada me construye,
hasta que tus ojos me modelan
sin saber si soy amigo o enemigo.

Porque aquí en el papel agazapado,
sólo espero el fulgor de una mirada
para clavar mis letras en tus ojos,
para hundirme hasta el fondo en tus entrañas
quebrantando la paz de tus sentidos.

¿Acaso esperabas un suave remanso de prados floridos,
una nube blanca con ángeles mansos,
una cristalina música de piano?

Quiero saltar, poseerte y habitarte
como habita la flecha el corazón herido.
Es decir, quiero ser tú, compartirte.

Garra soy, ala afilada,
el fuego en que has de arder,
el agua en que ahogarte,
el abismo sin fondo en el que hundirte.

Subiré por tu sangre envenenándote.
Recorreré tu carne desgarrándola
como felino hambriento y excitado.

También ansío acariciarte, mas ¡cuidado!,
que es toda garra siempre peligrosa
aun cuando sea amor lo que la mueve.

Esto soy: El poema. A ti me entrego.
En ti me reconozco y me diluyo.
A ti te pertenezco. Por ti existo.
Único, irrepetible, tus ojos me crearon
para ser tu verdugo o el agua de tus mares.

De El Rostro ProhibidoPoemas de @S_Borao_Llop
Publicado en Poesi.as, Proyecto Patrimonio y ArtePoética.net
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