que parece la mía
pero que yo no sé
si es mía o de ese otro
ser que vive a mi lado
-si ser es la palabra
si vivir es el verbo-
y junto a mí pasea
y se acuesta en mi lecho
para soñar mis sueños
y amar a mis amantes
y llorar por mis ojos
cuando muere la noche
y la luz desparrama las ausencias
por todos los rincones de la casa

Me he conmovido al leer este poema, querido Sergio, lo mismo me sucedió hace algún tiempo atrás cuando lo leí por primera vez. Muchas gracias
ResponderEliminarMi abrazo, mis mejores deseos cada día, Amigo
Analía
Gracias a ti, por la presencia siempre cercana. Un abrazo.
Eliminar¡Para aplaudir sin parar y de pie! Abrazo desde la patagonia argentina. MRLeón
ResponderEliminarMuchas gracias, María Rosa.
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