¡Ah, palomas que un día sobrevolasteis mi ciudad!
¡Qué solos están hoy los bancos de la plaza!
Qué inhabitados los rosales y las fuentes
y aun la gravilla del sendero que un día vio alejarse
mi sueño adolescente, la esencia inapresable
de esa otra, mi ciudad, que aún duerme entre las calles,
que calla cuando el alba desparrama sus carnes
sobre las turbulentas avenidas
sembrando el caos, la acelerada rutina,
el presuroso tránsito cuyo destino es sólo aparente.
De El rostro prohibido. Poemas de @S_Borao_Llop
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