Mostrando entradas con la etiqueta luna. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta luna. Mostrar todas las entradas

20 de octubre de 2025

Noches que no se venden al olvido


Hay palabras que parecen últimas

en la insondable voz del exiliado.


Hay recuerdos perpetuos que regresan 

como instantáneas que, crueles, nos transportan

a la luz de las farolas de otras calles.


Hay senderos que los pies no reconocen

y una ciudad de encrucijadas inviolables

que se acuesta infinita sobre el páramo.


Hay bocas cerradas, teléfonos mudos, quietud...


Pero hoy la luna está brillando sobre el mar

y su redonda desnudez disloca el tiempo:

Duermes en el asiento, aquí a mi lado,

y una canción resuena emocionándome

mientras pasan, certeros, los kilómetros.


Hay noches que no se venden al olvido.

De Extrañamientos y rescates. Poemas de @S_Borao_Llop

17 de octubre de 2025

Conclusión

 


Estoy tratando de deciros

que un pájaro es algo más

que un conjunto matemático de plumas

y un silencio compartido

también puede ser un símbolo,

y que acaso se pueda, 

sin balas ni helicópteros ni pértigas

atravesar una muralla infranqueable

si miramos despacio las estrellas.


No, no hace falta comprar bendiciones,

ni mentir a escondidas al oido de un niño

prometiendo futuros de dulces golosinas,

ni hacer del tiempo un barco

ni buscar un sentido a los planetas.


Tal vez en escuchar sinceramente

esa voz que quiere acariciarnos,

que no sabemos nunca de qué labios,

de qué boca proviene,

puede estar el destino de unos ojos

o unas alas surgidas sobre el hielo

o un mendigo columpiado por la luna.

De Extrañamientos y rescates. Poemas de @S_Borao_Llop

30 de julio de 2025

Estrellas


Cada estrella soporta con paciencia
las aburridas miradas de los controladores aéreos.

(También algún poeta se despista contemplándolas
pero eso no supone una reducción en sus impuestos)

Ahora que la más negra noche parece aproximarse, 
tengo que declarar que, a pesar de los motores
y los incendios y las sirenas de los coches patrulla
y el día a día terrible que a su luz nos somete,
hay una magia infinita en amarse cuerpo a cuerpo
bajo el influjo amigo de la luna
(esa luna que algún anochecer me regalaste)

¡Ay, estrellas que me visteis besarla en noches como ésta!

Cerrad, cerrad mi herida con un destello clandestino.
Apaciguad el loco galope que ha invadido mis venas.
Disimulad su ausencia con canciones y recuerdos de otras noches.
Detened los relojes en el instante exacto de la nieve
o en el momento inolvidable de París y su Torre
o en las playas nocturnas de Donosti.

¡Ay, estrellas, luna,
cómplices del pasado!
Devolvedme su risa
o convocad el fuego
piadoso que me extinga.

28 de abril de 2015

Si la luna se va sin una lágrima


Si la luna se va sin una lágrima
algún cachorro de león se vestirá de loto.

(Te dirán que la luz es un enigma)

Cada noche es un labio transparente,
un ojo acariciante o la duda del soldado
ante el disparo inminente.

(Se dice que la oscuridad es subyugante)

Al compás del silencio
bailan los gatos una danza bárbara
asomados al balcón de los recuerdos.
Cristales como brasas encendidas
desprendidos de un sol explosionado
acribillan el cielo del crepúsculo.

Un rostro impávido se disfraza de ventana
y la sombra de un grito encharca el orbe.


30 de junio de 2012

El Cisne


El cisne
en su perfecta inmovilidad de estatua
parece meditar.

No lo turba el bullicio de los patos
ni la inconsciencia de los niños.

Ignora con desdén los comentarios
de los festivos visitantes sonrientes.

¿Es acaso consciente
de su hermosura el cisne?

El cisne se desplaza
sobre las turbias aguas
casi sin movimiento.
(Diríase el sueño de una niña)

Cuando nadie le mira
salvo la luna llena
deja caer el cisne en la laguna
pequeñas lágrimas de ángel desterrado.

Por el día
sufre el cisne en silencio
su soledad de estatua.



18 de febrero de 2012

No me busquéis


Cuando, olvidados ya de mí y de mis quimeras,
tal vez echéis de menos mis manos en la noche.
Cuando, perdidas ya las pistas de mi risa,
caminéis por el filo de una voz enemiga.
Cuando mueran los trigos.
Cuando desaparezca...

No me busquéis en casas decoradas
por artistas del lujo y el boato.
No me busquéis en cálidos despachos
ni entre alfombras, cortinas o lámparas antiguas.
No me hallaréis tampoco entre las gentes
que, despreciando al hombre, conversan vanamente
con vacías palabras que nada significan.

No estaré con aquellos que filtraron
(sin piedad, sin rubores)
gota a gota la sangre de los pobres
para hacer de cada vena un instrumento
de riqueza enterrada en sus bolsillos.

Buscadme en el sepelio de una hoja
brutalmente arrastrada por el viento.
Tal vez en las aceras, entre las multitudes,
solo,
contemplando el ocaso de un insecto
o el cambio de colores de un semáforo.

Ahogándome quizás tozudamente
en gigantescas fuentes de nostalgia,
o prendido de un silbo
recorriendo recuerdos.

También me encontraréis enredado en la hiedra
que crece por los muros del eterno
rayo que hirió mi piel y no se apaga.
Tal vez esté subido en una estrella
o escarbando la tierra malherida
o cantando a la luna mis desvelos
o arrullando las aguas del arroyo
o a la orilla nocturna de ese mar compañero
de viajes y esperanzas, de ese mar que me ama.

Jugando con las ninfas sobre una flor de loto,
en el curso de un río al norte de mi aldea,
comentando con un almendro amigo
las últimas promesas del otoño
o el tono grisverdoso del crepúsculo.

Allí me encontraréis sinceramente vuestro
si me buscáis en pie, sin veleidades.

Quizá malhumorado, alegre, deprimido,
confuso, triste, solo, emocionado,
feliz, cansado, incierto...
pero vivo.


Publicado en Inventiva social y en los libros electrónicos Camino al andar y Senda.

26 de noviembre de 2011

La luna

______Luna
_______
____________________________ 
                                La luna
con su eterna tristeza de único testigo
contempla el mar.
_______________El hombre
a la orilla parado de ese mar en tinieblas
medita y calla; sueña
ciudades sumergidas en las profundidades.
(Apócrifos recuerdos recobrados de pronto)

La quietud de las olas delata tempestades
que han de llegar. La calma,
el silencio del viento,
presagian oceánicas batallas
que han de inquietar el pecho del viajero,
llagando con sus fieras marejadas
el alma de la noche adormecida.

Después la mañana, el hombre
a la orilla parado de esas olas en calma
recordando ciudades sumergidas
más allá del olvido.


Publicado en el libro electrónico Camino al andar
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...