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10 de diciembre de 2025

El precio del poema es el insomnio


 El precio del poema es el insomnio.


Toda noche

revela tempestades

que no pueden ser transmitidas

más allá del propio sentimiento

de desnudez indefensa

ante la grandeza de los astros.


El premio del poeta

es la sonrisa

lánguida

de la flor deshojada.

De La estrecha senda inexcusable, Poemas de @S_Borao_Llop   

1 de agosto de 2025

Cuando beso los labios de Monelle

 


Cuando beso los labios de Monelle
pienso en los otros labios,
en todos esos labios que nunca besaré.

Cuando mi lengua se entrega al fuego de su carne
evoco tantos cuerpos que nunca lameré.

Cada vez que mis manos la acarician
en otra parte muere alguien
                            que nunca tocaré.

Cuando ríe, su risa
es el reflejo en negativo de otras risas
                            que no disfrutaré.

Cuando sus manos secan mis mejillas
enjugando la lágrima vertida
sé que infinitas manos no me acariciarán.

Pero ella sigue sonriendo, sigue acariciando
y suavemente dice: "No lo entiendes; 
todo el amor del mundo está en mi piel.
Todo aquello que anhelas esta en mí.

Porque soy una y soy todas, te venero
y te amo; soy un instante de la noche;
soy la muchacha triste que recorre los muelles
y también la elegante cortesana
y la mujer callada que en la tarde
fatiga parques reclamándote, 
y aquella que suspira en la esperanza
de un minuto fugaz que nunca conoció;

también, también soy esa que marchita
sus tibias primaveras en andenes
sin trenes que esperar.
Y aun esa otra rodeada de galanes
que para nadie tiene una mirada
y en la noche suspira..."

Y de nuevo sus palabras me rescatan.

Con mi labio en su pecho, me adormezco,
sin angustia; ahora sé que ese pecho 
es la flor más valiosa.

* Referencia a El libro de Monelle, de Marcel Schwob.


1 de diciembre de 2017

Bajo pálidos candados de silencio

Bajo pálidos candados de silencio,
duermen tardes profanas de tacones y ensueño.

Tras las puertas cerradas del horario,
se acumulan, prisioneras, las palabras.

Tras las máscaras yertas del gesto repetido,
hay miradas que violan las barreras del tedio.

Viene lento, implacable, el tiempo del encuentro,
la hora inesperada del dulce sortilegio.
Hay mareas de viento soplando el horizonte
y barriendo en secreto imágenes caducas.

¡A la hoguera las máscaras impuestas!
¡Al olvido cadenas y fórmulas y formas!

No más muecas fingidas, no más frases de arena,
no más noches sin sueño de llama atormentada.

Todo será de arcilla para formar un rostro
único, irrepetible, de plenitud sincera,
donde verternos, diluirnos, encontrarnos,
donde la sangre sea
lava que se derrama impetuosa,
redescubriendo mundos, moldeando laderas
de una noche sin tregua que desliza
una lengua de sal sobre la sal callada.

Todo un único labio, una luz compartida,
una flor derramando su aroma sobre el alba.


24 de agosto de 2011

Poema para una flor secreta


Algunos te nombrarán sin conocerte.
Otros te escucharán sin comprenderte.
Los más
pasarán junto a ti sin detenerse.

Anónima es la tempestad que no se muestra.

Pero yo descifré sin duda alguna
tu sonrisa de lluvia intermitente.


De Por si mañana no amanece

30 de julio de 2011

Cuando la vida insiste poco a poco en vencernos



Cuando la vida insiste poco a poco en vencernos
y en nuestra piel desnuda clava sus negras uñas.

Cuando la pena encharca la noche interminable
y el tic-tac insufrible va llagando las almas
sin conceder la gracia de un sueño navegable.

Cuando los días nacen cubiertos de ceniza
y el húmedo rocío es tan sólo un pretexto
para hundir sus cuchillos en la quietud marchita.

Cuando la zarpa horrible del crudo desencanto
implacable se cierra en torno a la garganta.

Cuando todo converge hacia un vórtice ciego
y en el aire viciado sólo quedan palabras
que una voz clandestina pronunció en otro tiempo...

Entonces, cuando nada, cuando el otoño apenas;
entonces, cuando nadie, ni siquiera la sombra,
cuando sólo el olvido, cuando ni alba ni lluvia
ni música en el aire ni brisa, ni el reflejo
de un minuto precioso anclado en el recuerdo...

Entonces, cuando Nada, a veces hay un pájaro
cantando por nosotros; una flor que dispara
la risa de sus pétalos, una breve fragancia,
un rumor de pisadas, como un salvoconducto.


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