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20 de marzo de 2012

Sueño de minotauro


En el alma de todo minotauro
late un anhelo de cielos entreabiertos,
un deseo implacable
de no ser el guardián de la penumbra
ni el habitante horrible del silencio
apenas quebrantado por el eco
de sus propios -circulares- pasos.

Quizá sueñe con ser -en su delirio-
la forma intemporal del laberinto.


Publicado en Inventiva social

15 de septiembre de 2011

En el caudal espeso de mi sangre


Te quedaste a vivir
en el caudal espeso de mi sangre.

Estás allí, escondida,
ciñéndote al redoble acompasado
de un corazón que lentamente va apagándose...
Mas, de pronto, te elevas
sobre el silencio inerte de la noche,
de súbito apareces, exultante;
un trote repentino despereza mis venas
y estás de nuevo ahí, llenando mi recuerdo
con el calor de tu palabra ardiente...
Y por un instante, creería que estoy vivo...

Pero pronto recaigo en el letargo.
Lo demás es quietud, desesperanza
y un reloj incesante que astilla la penumbra.

Te quedaste en mi sangre, a la deriva.
________________________________Yo
me he resignado a ser tu laberinto.

23 de junio de 2011

Laberinto


En nuestro propio laberinto
podríamos creer que somos dioses.

Pero es una ilusión. Aunque lo hayamos
arduamente creado, tejiendo encrucijadas,
edificando muros y abriendo galerías,
no nos es dado conocer su centro
ni descifrar su nebuloso código
de circulares ecos y vastas soledades.

En nuestro laberinto
apenas somos desorientados minotauros
en espera de un sol o de una espada.


De Por si mañana no amanece
Publicado en Inventiva social, Mis poetas contemporáneos y en el libro electrónico Senda, y leído en el programa de radio Una noche inolvidable


5 de junio de 2011

Minotauro al sol


A J.L.B.

¿Será entonces la ausencia
mi patria verdadera?

¿Será la arena inmóvil
el único paisaje?

El laberinto no es como contaban
las antiguas leyendas.

Es sólo una extensión interminable,
un cielo gris sin puertas;
sólo tiempo y distancia,
entrevisiones
de algo que nunca está,
esperanzas truncadas
y un viento frío. Ecos
de nombres ya olvidados.

Cierto: No hay muros, pero
la libertad es también un espejismo.



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