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2 de diciembre de 2025

Ventanas alineadas


Ventanas alineadas

frente al gesto cansado de mis ojos.


Tras las persianas bajas,

hombres sueñan al borde de un destino

que ya no gozarán.


Miran

hacia el exterior y callan

espantados

frente a la gran hilera de ventanas

mudas

ante el cansado filo de sus ojos.

De Extrañamientos y rescates. Poemas de @S_Borao_Llop

5 de septiembre de 2025

No mires a los ojos de los maniquís



No mires a los ojos de los maniquís.

Sus ojos son la senda incomprensible

hacia mundos terribles nunca presentidos.


Todo en el aire parece agazapado

como en espera de un único movimiento en falso

para saltar definitivamente sobre tus últimas moradas.


Los maniquíes no saben hablar.

No es probable que uno de ellos se decida a amar.

Nunca podrás sembrar la dulzura en sus almas

porque sus almas están hechas de plástico.


Sus frías manos nada harán renacer.

El coágulo incoloro de sus rostros,

la rigidez enfermiza de sus miembros,

la quietud infinitamente repetida,

pueden causar lesiones en el corazón poco habituado

del incansable espectador de platea.


Pero no mires jamás a los ojos de los maniquíes

o tu alma podría hundirse en el fondo sin fe de los espejos

o peor, diluirse

en el cosmos sin fin de las regiones quietas.

De El Rostro Prohibido. Poemas de @S_Borao_Llop  

3 de septiembre de 2025

Manifiesto del presunto desesperanzado



¿De qué me serviría, amigos míos, tomar ahora la palabra?

¿De qué esgrimirla como espada candorosa

o arrasar con su filo las esperanzas de los aún no nacidos?


Si ya no quedan batallas que cantar

ni flores que ofrecer en despedida.


Si no existe la nave en que un día nos hicimos al mar.

(Sus mástiles hoy yacen bajo metros cúbicos de agua y de petróleo

o peor, en el fondo de los archivos históricos

de alguna biblioteca oscuramente clausurada)


Decidme, ¿para qué? 

                      Puedo seguir cantando, sí.

Denunciando a todos esos turbios criminales

que se escudan tras la innombrable estatura

de sus flamantes títulos universitarios

mientras a su espalda van dejando indiferentes

un insufrible censo de cadáveres.


Puedo seguir hablando para nadie 

de la ritual explotación (ahora ya debidamente regulada)

de que es objeto el pueblo pasivamente amodorrado.

Puedo llenar vuestros oídos, las cuartillas, las pantallas

de los ordenadores, las páginas de un periódico ineditable.

Puedo convertirme en huidizo virus e inundar vuestros discos duros

con todas las palabras que no deben pronunciarse.


Pero, decidme, amigos míos habitantes

¿En verdad serviría para algo?


En lujosas sedes se entregan afamados premios.

Hay fiestas cada noche en cada barrio

celebrando incoherentes aniversarios, centenarios, 

solemnes efemérides exhaustivamente documentadas

o importantísimos hechos históricos que nadie conoció.


Bellas modelos posan con la mejor de sus sonrisas

en el centro de la sala iluminada

esperando que les llegue el turno de decir su frase

mientras los pesos pesados de la política, la farándula y el deporte

atiborran las repletas mesas

atiborrándose a su vez de canapés y flashes y entrevistas

y preguntándose el nombre del galardonado

y, claro está, el motivo de tanto reconocimiento

y así sucesivamente hasta el borroso amanecer de las tapias circundantes.


Todo, pues, como un teléfono sonando al otro lado del telón

entre locas carreras de fotógrafos y dandis,

anacrónicamente sonando sin que nadie se atreva a descolgarlo

mientras los camareros lo miran con recelo 

y el gesto incómodo de los espectadores del palco

delata la total incongruencia del molesto zumbido

que no permite escuchar la dulce voz de la diva

subcontratada para tan grandiosa gala. 


¿Cómo entonces, decidme, cómo desenterrar

la voz que en otro tiempo se quiso hacer bandera

para no más devenir en arroyuelo

                                                    o en hedionda charca?


Pero tal vez me gustaría nombrar el homenaje,

el tan necesario homenaje que nunca tuvo lugar

y que tampoco es probable en los años venideros.


A esa gente que surca las avenidas y los campos

cuando el sol no es aun sino una vaga presunción

allende el gris telón del horizonte.

A esos ¿qué galardones? ¿qué ofrendas?

Decidme.


A esas mujeres de callosas manos que sostienen el mundo

sin murmurar una palabra de reproche y en las cálidas noches

se entregan sin un quejido sospechando oscuramente

que su fatigada entrega forma parte de un complejo engranaje

que jamás podrían comprender.

A ellas ¿quién las premia? ¿Dónde se las festeja?


Pero, insisto, queridos supervivientes compañeros

del olvidado viaje que algún día emprendimos

sabiendo de antemano lo arriesgado de la travesía

hacia ese continente que ningún mapa reconoce.

¿Es posible aún, a estas alturas, ser oídos?


Reflexionad, amigos existentes todavía.

¿No sería mejor hablar de fútbol, de toros o flamenco,

seguir con atención los avatares de la moda,

comentar lo preciosa que estaba tal o cual princesa

o invertir en acciones rentabilísimas

los veinticuatro cromos heredados

de aquel niño que aún nos sonríe esperanzado

desde el fondo amarillento de una fotografía inconcebiblemente rescatada

a las inclementes brasas de la vida?


Pero en el fondo de vuestros ojos, puedo verlo, hay una chispa.

Debe haber otros mares, debe haber otras naves

que puedan conducirnos con rumbo a la utopía.

Debe haber otras corrientes submarinas, otros puertos,

otros muelles donde atracar la nave misteriosa

que naufraga y naufraga y vuelve a naufragar y sigue navegando

sin importar las nieblas, sin importar las rocas,

los siniestros escollos que van surgiendo entre las olas

ni el embravecido mar que por doquier salpica espuma

desorientando brújulas y estrellas.

30 de agosto de 2025

Naufragios


¿De quién fueron los ojos que nos hicieron náufragos?

¿De quién fueron las manos que, gaviotas, 
se posaron en nuestras playas-manos,
con frenesí de pico, con suavidad de arena?

¿De quién esas palabras que nos revelaron tempestades
para luego acallar el ladrido del viento
con un sordo rumor de murmullo metropolitano
o simplemente un gesto
de insoportable derrota?

¿De quién fueron las lágrimas el día funerario
en que horrorizados vimos (cuatro sombras malas lo llevaban)
pasar amortajado y con los ojos terriblemente abiertos
el cadáver silente de la fiebre?

¿De quién fue aquella carne
de quién
salada
de quién
caliente...?
Dime que volverás cuando la noche acabe,
cuando la noche...

¿De quién fueron las horas del insomnio?
¿De quién las pesadillas, las volcánicas horas de deseo?

Alguien duerme en un balcón, a la intemperie,
y cuando yo me asomo, se oculta tras la cortina
del día soleado, de las calles mojadas o repletas de gente.

Pero en las rocas, el mar está esperando.

27 de febrero de 2020

A veces se abren los ojos de repente


A veces se abren los ojos de repente.

Entonces, deslumbrados,
heridos por la luz,
nos negamos a mirar el sol
y seguimos andando entre tinieblas.

Pero el súbito destello
se queda tras los párpados cautivo
y viene perforando los sentidos,
insinuando inquietudes.

Y ya nada es igual. Todo aparece
impregnado de falsas certidumbres,
sembrado de certeras falsedades.

11 de diciembre de 2019

Hoy me miré al espejo

Hoy me miré al espejo.
Los años han pasado muy deprisa.
He visto arrugas, una sombra
bajo mis párpados, un deje
de tristeza en mis ojos.

Fue tan solo un instante.
Un hombre viejo me miraba, confundido.

Alguno de estos días
enterrarán mi cuerpo, 
pero esos ojos grises
-esos ojos que miran desde el fondo
del turbulento espejo-
seguirán preguntando
y no estarán escritas las respuestas.

19 de septiembre de 2018

Te arrancarán del sueño a medianoche


Te arrancarán del sueño a medianoche.
Serás conducido por hostiles corredores.
Te verás empujado hacia una luz simulada.
Traspondrás puertas marcadas con sus signos,
signos ajenos que no podrán conmoverte.
Visitarás alcobas nocturnas que te sumirán en el dolor.

Te robarán el sueño, serás uno de ellos.

Luego, al alba, te arrojarán de nuevo entre las sábanas
y creerás haber sufrido una funesta pesadilla,
pero solo hasta que el espejo te devuelva el saludo
de unos ojos que no serán tus ojos,
que serán los ojos intrusos de un extraño,
ojos cronómetro que irán restando los segundos
que te separan del silencio definitivo.

3 de febrero de 2016

Mujer mirando al vacío


Parada frente al mar
con un reflejo gris en su mirada.
(Se diría perdida en la nostalgia,
la nostalgia del mar, que no se agota)

Parada frente al mar.
La ciudad a su espalda
(esa ciudad que antaño fue promesa
y hoy es sólo glacial encrucijada)
y una muda tempestad de arena
bajo sus pies descalzos.

Ante ella hay un mar incomparable
que sus ojos no ven, un cielo transparente,
una distancia,
la levedad impronunciable de la brisa.


De Por si mañana no amanece, Poemas de @S_Borao_Llop

11 de noviembre de 2013

De pronto abrir los ojos


Yo no sé por qué vivo
la vida de este otro
que se parece a mí,
que habla como yo hablo
y ríe como río
pero que no es (¿soy?) yo

si sería tan fácil
saltar, abrir los ojos,
atravesar la línea...
de pronto abrir los ojos
a esa otra realidad
que yo sé que está ahí
pero que no distingo
perdido entre estas calles
que parecen tan sólidas
confinado a estas ropas
cautivo de este cuerpo
que me ahoga y contiene,
anclado
a la expresión idiota de mi rostro
que mira una pantalla
donde bailan las sombras de otras gentes
que,
            lo mismo que yo
tampoco existen.


20 de enero de 2012

Distancia


Vivir a cada instante padeciendo
la maldición innata
de saberse incompleto;

mirarse cada día en el espejo
y no saber si el reflejo es la respuesta
y no poder siquiera descubrirse
en esos gestos, esas distracciones,
en ese pelo casi encanecido
o en las facciones grises;
y tan solo los ojos,
muy lejos, en el fondo,
como el vivo fulgor de una fogata
ardiendo en otro sitio
o quizá en otro tiempo,
ardiendo acaso sin motivo
en una dimensión desconocida
o al final de un callejón desierto
en el confín del barrio más humilde
de una ciudad lejana... ¡tan lejana!


16 de enero de 2012

El lago


He vuelto a ver el lago.

Después de tantos años no parece ya el mismo
aunque su forma exacta pueda ser la de entonces
y en la isla del centro perennes permanezcan
aquellos siete pinos, aquellos cuatro bancos,
testigos silenciosos de nuestra adolescencia.

He vuelto a ver el lago. También la pasarela,
las aguas estancadas, el césped, el paseo...
Todo igual y distinto.

Mas nada nuevo adorna este paisaje.

Tan solo son mis ojos, ayer quizá inocentes,
esperanzados, vírgenes... Hoy demasiado viejos.


Publicado en Inventiva social

2 de noviembre de 2011

En la noche más pérfida y brumosa


En la noche más pérfida y brumosa,
por los puñales del dolor cegado,
dando tumbos cual corzo envenenado,
me abandono al hedor de la espantosa

oscuridad sin nombre que me abraza
en su regazo abrupto y desolado
como un mar de petróleo derramado,
con un silencio atroz que me amordaza.

Hoy apuesto mi vida en el tapete,
en el delirio de la cruel fortuna
conociendo lo adverso de mi suerte.

Al azar mi destino se somete,
mas resuena tu voz bajo la luna:
Tus ojos me rescatan de la muerte.


Publicado en Biblioteca del soneto/Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes

28 de septiembre de 2011

Te sueño, sombra. Llegarás un día


Te sueño, sombra. Llegarás un día.

Serán tuyos mis ojos, como dijo el poeta.
Serán tuyos mis labios y la mano que se alza
contra las injusticias y la mano que estrecha
las manos estrechables y los pies que cabalgan
la tierra estremecida y el corazón que sangra
herido de silencios.

Ese día por fin se cerrarán todas las puertas.
Serán tuyos mis ojos, ya no quedarán lágrimas
ni habrá un lirio en mi pecho
ni en el humilde tálamo florecerán sonrisas.

Esa noche será la noche del olvido.

No habrá después un solo espejo que nos reconozca
y nuestros nombres devendrán sólo palabras
que el tiempo irá borrando
de la ingrata memoria de los charcos.

Te sueño, sombra. Llegarás un día
con tus besos de escarcha, con tus dedos helados
y una sentencia entre tus dientes incendiarios.

Después, ni un sólo ángel
sembrará con mis cantos la alborada.


De Destierro
Publicado en La Máquina de escribir, Inventiva Social y Mis poetas contemporáneos.

1 de junio de 2011

Esto soy: El poema


Nazco cuando tu vista me recorre.

Nada soy
hasta que tu mirada me construye,
hasta que tus ojos me modelan
sin saber si soy amigo o enemigo.

Porque aquí en el papel agazapado,
sólo espero el fulgor de una mirada
para clavar mis letras en tus ojos,
para hundirme hasta el fondo en tus entrañas
quebrantando la paz de tus sentidos.

¿Acaso esperabas un suave remanso de prados floridos,
una nube blanca con ángeles mansos,
una cristalina música de piano?

Quiero saltar, poseerte y habitarte
como habita la flecha el corazón herido.
Es decir, quiero ser tú, compartirte.

Garra soy, ala afilada,
el fuego en que has de arder,
el agua en que ahogarte,
el abismo sin fondo en el que hundirte.

Subiré por tu sangre envenenándote.
Recorreré tu carne desgarrándola
como felino hambriento y excitado.

También ansío acariciarte, mas ¡cuidado!,
que es toda garra siempre peligrosa
aun cuando sea amor lo que la mueve.

Esto soy: El poema. A ti me entrego.
En ti me reconozco y me diluyo.
A ti te pertenezco. Por ti existo.
Único, irrepetible, tus ojos me crearon
para ser tu verdugo o el agua de tus mares.

De El Rostro Prohibido. Poemas de @S_Borao_Llop
Publicado en Poesi.as, Proyecto Patrimonio y ArtePoética.net

24 de mayo de 2011

Víspera



Alguna noche soñé que regresaba.

Ítaca estaba lejos.
Largas travesías y sirenas
me separaban de sus templos.

Escila y la avidez de las tormentas
significaban la frontera.

Fieros vientos y cíclopes
me desviaron muchas veces de la ruta.

La sal marina y los años
-los solitarios años de destierro-
me enseñaron el decálogo del náufrago.

Pero he aquí que está amaneciendo
y mis ojos -pebeteros sangrantes,
heraldos de un rostro endurecido
por imborrables cicatrices-
se asoman a las costas añoradas.


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