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10 de noviembre de 2025

Asumo


Asumo las calladas paradas de autobuses,

las aceras raídas por el paso del tiempo,

los bancos ahogados por la lluvia

y aun la congoja indefinible de una tarde de otoño.


Acepto los combates en que muere la tarde

a solas con sus vientos, arrastrando su tedio,

acumulando pena en viejos corazones

enfermos de amargura.


Asumo la grandeza de la vida

y también la batalla que plantea.


Me someto cordialmente a largos soliloquios

pronunciados a diario por amables vendedores

de electrodomésticos de inmensa sofisticación,

mientras mi anciano (casi niño) corazón

me exhorta incansable a la impostergable huida.


Asumo la nostalgia.


Pero no me es posible,

por más que os empeñéis,

adultos míos,

asumir incautamente mi edad de persona seria

y mi reputada posición de obrero respetable

abrumado por el peso de las obligaciones sociales.


Decidme:

¿Cómo puedo sonreír satisfecho

mientras miles de rostros con sonrisas fingidas

me acechan desde las sombras del neón

en espera de una oportunidad ventajosa

que les permita acuchillar definitivamente

mis esperanzas

                         mis sueños

                                           mis ciudades?

26 de julio de 2025

Transparencia


 

De las aguas inertes del olvido

hoy rescato la estampa de una tarde.


Percibo el ruido de unos pasos, un perfume,

oigo una voz preñada de susurros,

roza mi piel la brisa del otoño...


No sé si ella existió, no sé su nombre.

Tal vez sólo fue un sueño, tal vez nunca

sus labios incendiaron mis arterias.


Nunca sabré si sombra de algún ángel

fue la que así sembró su fina esencia.

Nunca sabré si fue llama o tan sólo

un sutil rechinar de transparencias.

De Despertar en el Zaguán. Poemas de @S_Borao_Llop  

15 de enero de 2015

Ahora ya hasta los parques son hostiles

Ahora ya hasta los parques son hostiles.

Todo me lo cambiaron.
Los árboles, impíos, me violentan
desde el faro impersonal de su estatura.
No tiembla ni una hoja.
(Pero ¿no eran los árboles
movidos por el viento del otoño,
mis viejos aliados?)

No. No era esto. El verde
es un verde yacente, casi decapitado.
Ni una flor me amenaza
con su efímero roce, con su breve fragancia.

No consigo encontrarme.
Todo me lo cambiaron.

Hay viejos en silencio y bancos despintados
y piedras que destellan y macizos de flores
sin la antigua belleza que impregnaba sus pétalos.

Hay niños bulliciosos y mujeres cansadas,
y mientras, lentamente, el verano agoniza.

No, no era así; los parques de otro tiempo
solían ser refugio, atalaya, horizonte...

Pero hoy los parques niegan ese ansiado consuelo.
Tal vez sea yo el muerto.

Ahora las piedras callan
y los viejos, los bancos, los frondosos rosales,
rechazan mi amargura con un rictus cansado.

Todo me lo cambiaron y la tarde declina
y la sombra insinúa el inflexible retorno.

Todo murió y las calles
(hoy de nuevo enemigas)
van quemando la estela de ese amargo regreso
al lugar donde yace mi cuerpo destronado.


24 de agosto de 2013

Parece una tontería, pero llueve


Mi vida es un barranco, ya lo dije,
una zona desértica, una asfixia.
Un cable de alta tensión abandonado
al borde de un pantano de petróleo.

Pero llueve y veo caer todas esas gotas,
(todas y cada una, como hermanas
que me sonríen desde su alba líquida)
las veo estrellarse en las baldosas
o en los rostros mojados, en los árboles;
las veo golpear farolas y paraguas,
toldos, ventanas, autos, un buzón, unos bancos...

Y en el medio estoy yo. Mojándome.
A pesar de todo. Mojándome y pensando
que nadie puede arrebatarme
el placer de esta tarde y esta lluvia.


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