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20 de octubre de 2025

Noches que no se venden al olvido


Hay palabras que parecen últimas

en la insondable voz del exiliado.


Hay recuerdos perpetuos que regresan 

como instantáneas que, crueles, nos transportan

a la luz de las farolas de otras calles.


Hay senderos que los pies no reconocen

y una ciudad de encrucijadas inviolables

que se acuesta infinita sobre el páramo.


Hay bocas cerradas, teléfonos mudos, quietud...


Pero hoy la luna está brillando sobre el mar

y su redonda desnudez disloca el tiempo:

Duermes en el asiento, aquí a mi lado,

y una canción resuena emocionándome

mientras pasan, certeros, los kilómetros.


Hay noches que no se venden al olvido.

De Extrañamientos y rescates. Poemas de @S_Borao_Llop

11 de octubre de 2025

Islas

Nos encontraremos

en cualquier lugar.


Un instante tan sólo

convergerán nuestras derivas.


Después, tú partirás al norte;

yo tendré que ir al este.


Islas apenas 

en perpetuo movimiento

a través de un mar inagotable.


La vida es un tropel de despedidas.

De Por si mañana no amanece, Poemas de @S_Borao_Llop

30 de agosto de 2025

Naufragios


¿De quién fueron los ojos que nos hicieron náufragos?

¿De quién fueron las manos que, gaviotas, 
se posaron en nuestras playas-manos,
con frenesí de pico, con suavidad de arena?

¿De quién esas palabras que nos revelaron tempestades
para luego acallar el ladrido del viento
con un sordo rumor de murmullo metropolitano
o simplemente un gesto
de insoportable derrota?

¿De quién fueron las lágrimas el día funerario
en que horrorizados vimos (cuatro sombras malas lo llevaban)
pasar amortajado y con los ojos terriblemente abiertos
el cadáver silente de la fiebre?

¿De quién fue aquella carne
de quién
salada
de quién
caliente...?
Dime que volverás cuando la noche acabe,
cuando la noche...

¿De quién fueron las horas del insomnio?
¿De quién las pesadillas, las volcánicas horas de deseo?

Alguien duerme en un balcón, a la intemperie,
y cuando yo me asomo, se oculta tras la cortina
del día soleado, de las calles mojadas o repletas de gente.

Pero en las rocas, el mar está esperando.

28 de julio de 2025

Perdida barquichuela

 


¿Quién te devolverá el rumbo, perdida barquichuela?


Si hubo un tiempo de calma, suave brisa,

si hubo una mar sumisa, claras aguas

cálidas, transparentes...


Hoy es negra la mar, fieras las olas

y ese sol inclemente allá en lo alto

y esa sal acrecentando el dolor en tus heridas.


Todo es un elevado acantilado en torno

y allá arriba no hay nadie, no hay un rostro

en cuyos ojos reflejarse, ni una mano

que pueda rescatarte de ese mar en tinieblas.


¿Qué mapas consultar? ¿Qué brújulas? ¿Qué estrellas?

¿Qué otro azul navegar? ¿Qué otra quimera?

¿Dónde fueron los puertos del pasado?

¿Dónde aquellos océanos de almíbar y promesas?


Oscuridad sin nombre y algas muertas

y el frío entre los huesos. Sentencia impronunciable

pero cierta.


Como el embate fiero de las olas

que allanan la paciencia de las rocas.


Como el recuerdo atroz de los días veloces

que quedaron atrás entre poemas olvidados.

De El Rostro Prohibido. Poemas de @S_Borao_Llop

9 de agosto de 2016

Escrito en la arena



Un poeta está en una isla desierta, sentado junto a unas rocas. Sabe que jamás saldrá de allí. Que nunca volverá a tener contacto con ser humano alguno. Quisiera llorar. Quisiera escribir, pero carece de papel o lápiz.

Entonces gira la cabeza hacia su izquierda. Ve, en el suelo, algunas ramas caídas, en el límite de la zona boscosa. Se incorpora, toma una de ellas, en apariencia bastante sólida, y camina hasta la arena.

Mira el mar, que le devuelve un destello y un rumor de olas. Como un mensaje de comprensión y fatalidad.

El poeta sonríe, apenas una mueca de resignación. Sabiendo que la marea lo borrará todo en unas pocas horas, empuña la rama y comienza a redactar una palabra.

3 de febrero de 2016

Mujer mirando al vacío


Parada frente al mar
con un reflejo gris en su mirada.
(Se diría perdida en la nostalgia,
la nostalgia del mar, que no se agota)

Parada frente al mar.
La ciudad a su espalda
(esa ciudad que antaño fue promesa
y hoy es sólo glacial encrucijada)
y una muda tempestad de arena
bajo sus pies descalzos.

Ante ella hay un mar incomparable
que sus ojos no ven, un cielo transparente,
una distancia,
la levedad impronunciable de la brisa.


De Por si mañana no amanece, Poemas de @S_Borao_Llop

8 de octubre de 2015

Revelaciones

Revelaciones que no están en los candados

que condenan puertas hacia el cielo

ni en las encrucijadas de la nieve.

(Acaso en el sopor de las guillotinas oxidadas,
en el silencio avergonzado del patíbulo)

Nombres en penumbra golpean la memoria.
Palabras prendidas al dorso de una brisa
que nadie pudo poner en letra impresa.
Sangres incendiadas, sueños desgarrados.
Amaneceres grises hijos del insomnio,
albas bastardas preñadas de tristeza
por el suicidio de los pájaros azules
y el destierro de los últimos castores.

Allende el recuerdo, gritos.

Pero hoy
            las orillas del mar
                                    están calladas.


20 de julio de 2012

También el mar


También el mar empuja dócilmente
antiquísimos mundos diminutos,
de noche, cuando el sueño
atraviesa los muros, profanando
las sílabas errantes de los cuentos.

Es, entonces, la luna, burladero,
refugio de las hadas y los ogros
que en consorcio planean sin rubores
la ruptura del viejo pergamino.

En otro lugar duermen
su sueño sin sonidos ni esperanza
los héroes del pasado
en un tálamo de cruces, vómitos y olvido.

Antiguos mensajeros, mientras tanto,
se despojan del tedio acumulado
y vierten sobre el agua y en el viento
viejas plagas, del tiempo rescatadas.

La iniquidad ensombrece el firmamento.
Bandadas subterráneas afloran como fuentes
emponzoñando ríos y acuarelas.
Flores de plástico y metal se adueñan de los bosques
y un rapsoda es lapidado por castores
bajo una luz violácea que desdibuja el orbe.

La razón nos confiesa que todo está perdido.

Pero el pequeño ladronzuelo
ataviado con la sangre de sus muertos
y el barro primordial que le sustenta,
ha conseguido hacerse con la llave
que conduce a la aurora o al destierro.


7 de septiembre de 2011

Desde las profundidades de la noche


Desde las profundidades de la noche
surgimos como un sueño sin banderas.

Resucitados y anhelantes
resolvimos prendernos en el viento
y atravesar las nubes tormentosas
que amenazaban, negras, nuestro sueño.

A un horizonte inmenso nuestros ojos volaron;
como locas gaviotas errantes planeábamos,
pero eran nuestros títeres los que se arracimaban
en la alegre cubierta de un barco que zarpaba.

Toda costa escondía una sorda presencia.

Siempre creímos que el mar nos salvaría
pero el mar resultó una pantomima,
una niebla poblada de fantasmas
que a nadie revelaron su secreto.

Y llegaremos, si llegamos algún día,
a ese horizonte que nos prometieron,
sólo para descubrir, horrorizados,
una tierra en tinieblas, una vasta penumbra,
un hostil territorio que a nadie da cobijo,
una noche terrible sin velas ni azucenas,
un pábilo extinguido sin ventanas ni estrellas.


De Destierro
Publicado en Letralia y en Inventiva social.

5 de septiembre de 2011

Mirar el mar


Mirar el mar
al este el norte el sur
pintarlo en el oeste con el fuego
verdoso de las tardes otoñales

Ver el mar devorando a sus crepúsculos
escuchar sus latidos cada noche
sus canciones de espuma y marejada
memoria de otras noches y otros mares

Pintar el mar sumirse en él desembocarse
ebrios de mar amarse desbocarse
Mirar el mar de mar emborracharse
ser orilla y temblor y acantilado
caer caer caer entre las olas
mirar del mar el mar inolvidable
y no poder cruzarlo para verte...


De Por si mañana no amanece
Publicado en Inventiva social, Letras en el andén, Al_Andar, en los libros electrónicos Senda y Camino al andar y en la antología Versos sin bandera (Ed. Tusitala)

2 de agosto de 2011

Podría entrecerrar los labios...


Podría entrecerrar los ojos y evadirme...

Podría abandonarme a la música y el juego,
dedicar la mejor de mis sonrisas
a la muchacha triste que se agosta en la esquina
y en sus lechosos brazos profanados de agujas
depositar mis besos y mi llanto.

Podría entrecerrar los labios y olvidarme...

Podría dejar que me acunase tu mirada,
beber el vino triste de tu herida,
ceñirme a la rutina de tus noches...

Es cierto que podría mirar hacia otro lado,
acomodarme al pan y el circo legendarios;
podría suscribir una póliza de crédulo
para no recelar de las versiones oficiales.

Podría simplemente oprimir el telemando
y abolir con ese gesto la mueca del farsante,
diluir los falaces rostros de la mentira,
no sentir sus miradas ni oír las falsedades
que sus bocas declaman sin sombra de vergüenza.

Pero he elegido el verso como patria,
he nacido canción a contramano,
grito caricia estepa hormiga hambre
prostíbulo coral aullido estanque.

Podrán los férreos brazos de la muerte
acunar mis palabras en su lecho
de silencio perpetuo.
______________Pero tú que me lees
tú que en noches azules me escuchaste
mientras el mar gritaba nuestros nombres
tú sabrás que es la entraña de la tierra
quien llueve amor y acíbar por mis venas.


De Por si mañana no amanece
Publicado en  El Cronista de la red y en los libros electrónicos Senda y Camino al andar
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