Mostrando entradas con la etiqueta mujer. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mujer. Mostrar todas las entradas

9 de mayo de 2016

Siempre es otoño en estas calles


Una vez conocí a una mujer;
una mujer sin nombre, endurecida
por la vida en las calles, por los golpes,
por el miedo y la rabia, los gritos, las ausencias...

Entre lágrima y lágrima,
escuchaba a Sarah Brightman y Emma Shapplin
y fumaba lentamente
al compás de la música
como si el tiempo no existiera
y la realidad fuese tan sólo
el contenido de un mal sueño recurrente.

Se prostituía para huir;
huía para no encontrarse,
para no ver reflejada en el espejo
la dureza de sus propios ojos
reprochándole tardes de amargura,
noches sin esperanza y sin consuelo.

Se prostituía para huir
y en medio de esa huida
a menudo se encontraba a sí misma
flotando a la deriva
en medio de una mar tenebrosa,
una mar enemiga y temible. Ilimitada.

Se prostituía para no prostituirse
en brazos de una sociedad corrupta
y decadente.

Escuchaba a Sarah Brightman y Emma Shapplin.
Con el pómulo morado sonreía;
decía que su cielo
era esa música. Lo otro
sólo eran pedacitos del infierno
salpicando un desierto sin oasis.

Una tarde se fue sin despedidas.

Hoy quisiera pensar que en esa huida
encontró por fin las puertas hacia el cielo;
que consiguió escapar a su destino
escapar a sus ojos maquillados
como una delación insoportable.

Nunca supe su nombre.
Tan sólo me fue dado abandonarme
a su tibia caricia, su incendio incomprensible,
su canto desangrándose en mi oído.

Una tarde se fue.
Sin despedidas.

Dejándome tan solo
el eco de su voz tarareando
canciones de Emma Shapplin
y Sarah Brightman; un éxtasis de música
habitando el ocaso interminable.


3 de febrero de 2016

Mujer mirando al vacío


Parada frente al mar
con un reflejo gris en su mirada.
(Se diría perdida en la nostalgia,
la nostalgia del mar, que no se agota)

Parada frente al mar.
La ciudad a su espalda
(esa ciudad que antaño fue promesa
y hoy es sólo glacial encrucijada)
y una muda tempestad de arena
bajo sus pies descalzos.

Ante ella hay un mar incomparable
que sus ojos no ven, un cielo transparente,
una distancia,
la levedad impronunciable de la brisa.


De Por si mañana no amanece, Poemas de @S_Borao_Llop
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...