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10 de agosto de 2025

Águilas manchadas


Ayer, el fuego se hizo dueño de la tierra

calcinando la cordura de los hombres:

Altas torres de un humo envenenado,

llanuras alfombradas de cadáveres, 

y una triste verdad que nadie pronunció.


Hoy se elevan de nuevo las águilas oscuras

ensombreciendo los destellos de la aurora.

Sus negras alas cubren de horror el firmamento

y rompen en pedazos el canto de los ángeles.


Mañana, el sanguinario ciclo recomienza:

Caerán devastados los templos milenarios;

perecerán sin solución los niños y sus madres

mientras buscan un pedazo de pan entre las calles

o el recuerdo de un tiempo que nunca conocieron,

o siquiera una razón para tanta barbarie.


Así, el odio se instalará definitivamente

en los hambrientos corazones de los supervivientes

que no han de conocer más paz que la insidiosa muerte,

ni otra forma de vida que el eterno destierro.


¡Detén tu vuelo, pájaro maldito!

Cesen tus alas de manar metralla,

que el cielo no se hizo para tu sed de sangre

ni la tierra merece tus heces asesinas.


¡Detente! No permitas

que tus alas se tiñan con la sangre inocente.

No levantes el vuelo, águila homicida,

que el llanto de las viudas y los huérfanos

ha de ulcerar los mares con la sal de tu infamia.


Detente, ave insaciable,

antes de mancillar el nombre de tu raza,

que un solo muerto es un insulto hacia los dioses

y el exterminio de un único árbol

es causa de vergüenza para el cosmos.

3 de agosto de 2025

Infierno


Hay voces que aseveran que el infierno

es la repetición infinita de determinados gestos,

como despertar cada mañana sin nadie entre las sábanas,

certificar tu ausencia en todos los rincones de la casa,

desayunar sin tu sonrisa frente a mí, ir al trabajo

con la oscura convicción del inútil regreso

porque al regreso tampoco vas a estar, ni tus canciones

van a poner la nota de alegría necesaria

que me permita escapar un día más a la locura.


Cualquier mesa es demasiado grande si uno come solo.

No se puede conversar con los recuerdos.


Y la noche, la noche que alguna vez fue cómplice,

la noche que acogió nuestras quimeras,

la noche que nos condujo por calles nunca vistas 

y veló nuestro sueño entre vastas carreteras

que siempre conducían, que nunca extraviaban;

la noche que amparó los momentos más dulces

hoy es tan sólo el testimonio de un vacío.


Y una vez más, como en una secuencia interminablemente repetida,

dejarse arrastrar a la inconsciencia de los fármacos

sin poder evadirse a la certeza

de los días vencidos, de las tardes calladas,

el incoloro deambular entre plazas olvidadas

los restos calcinados de los parques de otoño.

De Destierro. Poemas de @S_Borao_Llop

30 de julio de 2025

Estrellas


Cada estrella soporta con paciencia
las aburridas miradas de los controladores aéreos.

(También algún poeta se despista contemplándolas
pero eso no supone una reducción en sus impuestos)

Ahora que la más negra noche parece aproximarse, 
tengo que declarar que, a pesar de los motores
y los incendios y las sirenas de los coches patrulla
y el día a día terrible que a su luz nos somete,
hay una magia infinita en amarse cuerpo a cuerpo
bajo el influjo amigo de la luna
(esa luna que algún anochecer me regalaste)

¡Ay, estrellas que me visteis besarla en noches como ésta!

Cerrad, cerrad mi herida con un destello clandestino.
Apaciguad el loco galope que ha invadido mis venas.
Disimulad su ausencia con canciones y recuerdos de otras noches.
Detened los relojes en el instante exacto de la nieve
o en el momento inolvidable de París y su Torre
o en las playas nocturnas de Donosti.

¡Ay, estrellas, luna,
cómplices del pasado!
Devolvedme su risa
o convocad el fuego
piadoso que me extinga.

31 de agosto de 2020

Exilio


El exilio no es estar lejos
de la tierra de los antepasados
o la tierra en que nos criamos
o el calmado lugar donde vivimos.

El exilio es estar lejos de casa
cuando ni siquiera sabes 
qué significa exactamente esa palabra.

El exilio es estar lejos
de lugares y gentes
que ni siquiera sabes si existen;
el exilio es saber que se está
en el lugar equivocado;
el exilio es estar fuera, 
desterrado de uno mismo,
o peor: encerrado
en el interior de alguien
que se nos parece un poco
pero es apenas un golem
con nuestros propios rasgos;
el exilio es no poder ser 
quien se desearía ser,
no estar donde se desearía estar
aunque no sepamos si ese lugar existe
o es un sitio llamado rosebud.
 
El exilio es un estado del alma,
la dilatada añoranza
de algo cuya existencia
apenas sospechamos. 

De Por si mañana no amanece, Poemas de @S_Borao_Llop

12 de noviembre de 2014

Si te vas a marchar


Si te vas a marchar, toma mi mano
y empújame al abrazo de la muerte,
que este abismo de silencio no lo quiero,
que este cúmulo de ausencias me envenena
como un atroz licor que no perdona.

Si te vas a marchar, ángel vencido,
emigrante de mi cuerpo y de mis versos,
no me dejes el eco de tus risas
ni el rastro de tu piel entre mis dedos
ni la instantánea de tu sombra en los zaguanes.

Si te vas a marchar, llévate los recuerdos;
borra de mi cuaderno las palabras
que llenaron las tardes de otro otoño.

Si te vas a marchar, como un tiro en la sien del horizonte,
para el latir del tiempo y acalla las mareas
de la atlántica orilla que no olvida
todas aquellas noches de música y almíbar.

Si me vas a matar, entierra mi cadáver.
No lo dejes pudriéndose en las fauces
del tenebroso olvido y la resaca.

Si te vas a marchar, ciega mis ojos:
De nada han de servirme entre las sombras.


Publicado originalmente en Spanish poetry

20 de julio de 2012

También el mar


También el mar empuja dócilmente
antiquísimos mundos diminutos,
de noche, cuando el sueño
atraviesa los muros, profanando
las sílabas errantes de los cuentos.

Es, entonces, la luna, burladero,
refugio de las hadas y los ogros
que en consorcio planean sin rubores
la ruptura del viejo pergamino.

En otro lugar duermen
su sueño sin sonidos ni esperanza
los héroes del pasado
en un tálamo de cruces, vómitos y olvido.

Antiguos mensajeros, mientras tanto,
se despojan del tedio acumulado
y vierten sobre el agua y en el viento
viejas plagas, del tiempo rescatadas.

La iniquidad ensombrece el firmamento.
Bandadas subterráneas afloran como fuentes
emponzoñando ríos y acuarelas.
Flores de plástico y metal se adueñan de los bosques
y un rapsoda es lapidado por castores
bajo una luz violácea que desdibuja el orbe.

La razón nos confiesa que todo está perdido.

Pero el pequeño ladronzuelo
ataviado con la sangre de sus muertos
y el barro primordial que le sustenta,
ha conseguido hacerse con la llave
que conduce a la aurora o al destierro.


6 de febrero de 2012

Regresarás, porque el regreso


Regresarás, porque el regreso
es la madera inevitable del árbol del destierro.

Regresarás vencido, caminando despacio,
y esos mismos lugares ya no serán los mismos.

El parque de tu infancia ya no es el mismo parque,
tiene otro olor el césped, otro color las piedras,
y esos viejos senderos no recuerdan tus pasos
porque otros son los pasos que ahora arañan su arena.

¿Dónde estarán aquellos atardeceres tibios?
¿Dónde el contorno ansiado de las adolescentes?

Contemplarás el lago, su silencio temible,
pero es otro silencio, no son las mismas aguas
que una vez reflejaron la imagen de tus sueños.

Sólo serán los mismos los nombres de las cosas,
los nombres de las calles, los números, los coches,
y tal vez las ausencias.

Y así, aun este último reducto será como un rechazo,
como un viento caliente soplando entre los árboles
y calcinando un poco más los restos mortecinos
de tu agotado corazón que lentamente va apagándose
hacia regiones ciegas donde todo es exilio.


Publicado en Poesi-as

28 de diciembre de 2011

Habitaciones


Habitaciones que se bifurcan,
que se multiplican y no terminan.
Que son distintas y son todas la misma.

Pasillos que no conducen ni extravían.

Helados muros que devuelven, indiferentes,
el eco angustiado de mi voz que te llama.

Y en el medio de todo
mis pasos, quietos, sin destino,
mi alma yacente, precipitada
en el abismo de tu ausencia.


Publicado en Inventiva social y en el libro electrónico Camino al andar

29 de octubre de 2011

Huésped de las sombras


Ese fue el día en que las fuentes manaron hiel.
La luna, ese crepúsculo, nació sin rostro;
bandadas de palomas negras se cernían
sobre todas las esperanzas de los vivos.
Todo el Otoño lloró aquella mañana.

De nuevo sumergido en las tinieblas
me encontré.
__________ Un arcángel de sangre
vino a sobrevolarme,
negándome la dicha,
oscureciéndome.

Como un derrumbamiento, las bocas se cerraron.

Se agigantó la noche, eternizándose.
Todas las aves cedieron en su canto.
Los ángeles, sin luz, agonizaban.
Una ardilla fugaz tradujo las señales:
no existía respuesta.
______________ Los hediondos
sicarios del infierno voceaban
sus consignas de fuego ininflamado.

Eones transcurrieron, sin memoria.
El vacío creció, ardió la fe en los pábilos.
Todo iba convergiendo hacia la nada.

Mas de repente callaron los demonios.
__________________Desde lejos
una voz desenterró la espada de mi pecho,
una lágrima empapó la sal de mis heridas
y el mundo todo floreció como una enredadera.


Publicado en el libro electrónico Camino al andar y en la antología Poemas Quietos (Ed. Mizar)

20 de octubre de 2011

No quiero cantar


No quiero cantar y se me hacen sangre las palabras
y brotan obstinadas como una vena abierta
encharcando el silencio de la tarde que espera
un tren, una odisea o el fragor de mis gritos.

No quiero cantar pero mis voces no se apagan
y siguen derramando susurros delirantes
hacia el cielo indiferente del crepúsculo.

Mas en las estaciones abandonadas no hay certezas;
tan sólo ausencias
______________ oquedades
______________________ recuerdos de miradas
vagos gestos de adiós como una llaga en la memoria
un vértigo de trenes perdiéndose en la noche...

Sólo la estación desierta
________una voz aletargada entre mis labios
_______________y el eco atroz que no puede escucharse.


De Destierro
Publicado en Boletín Misioletras y El_Ebro

28 de septiembre de 2011

Te sueño, sombra. Llegarás un día


Te sueño, sombra. Llegarás un día.

Serán tuyos mis ojos, como dijo el poeta.
Serán tuyos mis labios y la mano que se alza
contra las injusticias y la mano que estrecha
las manos estrechables y los pies que cabalgan
la tierra estremecida y el corazón que sangra
herido de silencios.

Ese día por fin se cerrarán todas las puertas.
Serán tuyos mis ojos, ya no quedarán lágrimas
ni habrá un lirio en mi pecho
ni en el humilde tálamo florecerán sonrisas.

Esa noche será la noche del olvido.

No habrá después un solo espejo que nos reconozca
y nuestros nombres devendrán sólo palabras
que el tiempo irá borrando
de la ingrata memoria de los charcos.

Te sueño, sombra. Llegarás un día
con tus besos de escarcha, con tus dedos helados
y una sentencia entre tus dientes incendiarios.

Después, ni un sólo ángel
sembrará con mis cantos la alborada.


De Destierro
Publicado en La Máquina de escribir, Inventiva Social y Mis poetas contemporáneos.

24 de septiembre de 2011

Porque una tarde reventé los muros


Porque una tarde reventé los muros de mi encierro
dispuesto a devorar el horizonte.

Porque bebí del cáliz celosamente oculto
que entreabre las puertas de la dicha.

Porque cerré los ojos y me lancé al vacío
de otros ojos que incitaban a la vida.

Porque violé los estatutos de los presos
y prendí fuego a los viejos pergaminos
que cercenan los sueños.

Porque ungí sagradamente mis alas oxidadas
con el verbo balsámico de otro labio lejano.

Porque corrí, dancé, canté sobre el asfalto,
porque amé, deliré, caminé junto a ríos
y habité otras ciudades y atravesé fronteras,
y dejé que mi piel ardiera entre las brasas
de una incierta quimera
mientras Kronos devoraba los segundos
que conducen al valle desolado
que los ángeles llaman Despedida.

(Mi último dios espera entre las sombras
del rincón oriental; no dice nada.
No queda nadie más, sólo nosotros:
su sombra y mi delirio.
____________________Sólo uno
podrá salir con vida)


12 de septiembre de 2011

Pájaro en una tormenta


Ese día, ese primer día de la naciente primavera
la embriagadora música amaneció sobre los montes.
La risa azul que irradiaba el firmamento
reverdecía las laderas y ensalzaba
los contrastes verdirojos de los prados.

Ese día florecieron los años de destierro
reconstruyendo la antigua cúpula dorada
con columnas de esperanza y miradores
que se abrían sobre el valle de la dicha.

Así, ciego, con la daga de tu nombre entre mis labios,
creí haber escapado a las fauces del destino,
pero hoy las sombras cenicientas de twin peaks
nuevamente han descendido sobre mí
y no hay una hondonada sin fisuras
donde poder respirar un minuto de sosiego.

¿Qué despiadada venganza de los dioses
me condena al arbitrio de las nubes
inquietantes, plomizas, que me cubren?

¿Qué oscuro designio ha desencadenado
el furor del vendaval sobre mis alas rotas?

Dondequiera que el atardecer me lleve
la faz del firmamento está cerrada.

Un granizo triste azota las esquinas
de esta ciudad vencida, saqueada y moribunda
donde hasta los perros vagabundos se estremecen
cuando sus ojos caen en la oquedad del cielo
tapiado por un muro de silencio perpetuo.

No hay luna que brille en esta noche aciaga
y hasta el bosque resuena con un murmullo de amenaza
que confunde la vigilia de los búhos
y acalla las canciones de los árboles
como una divinidad incontestable.

Los ángeles blanden un estandarte de inclemencia
y el horror se va extendiendo en los zaguanes
como un torrente negro que va desdibujando
las huellas que dejaron nuestros pasos
en la alfombra de asfalto, en las baldosas
blanquinegras que adornan el recuerdo.

Todo es una sombra impenetrable,
todo un trueno aterrador que nunca cesa,
un relámpago atroz que incendia la cordura.

Y entre el caos volar, volar toda la noche,
toda la infinita noche atravesar los cielos
sabiendo que las tormentas nunca cesan
y que el amanecer es tan sólo una utopía
urdida con los frágiles cristales
del evasivo espejo que jamás se detiene.


De Destierro
Publicado en Letralia, Inventiva social y en el libro electrónico Senda

9 de septiembre de 2011

No es posible olvidar...


No es posible olvidar, porque el olvido
es patrimonio de los seres desalmados,
de aquellos que jamás se desnudaron
bajo el calor de una mirada verdadera,
de aquellos que no sienten el clamor de sus entrañas
cuando la ausencia se precipita incontrolable
sobre todos los rincones de la vida.

¿Acaso un alma puede desligarse
del recuerdo de los sucesos que la elevaron?

¿Acaso puede olvidar la tierra seca
el poso de la lluvia que la hizo florecer?

¿Acaso puede un corazón de arcilla
evadirse a la memoria de las manos
que trabajaron su espeso sedimento?

Nada existe al otro lado del olvido.

Entre las sombras de mi cuarto la recuerdo,
tal vez ceniza sólo, pero fuego,
porque el fuego es presencia y testimonio.


De Destierro
Publicado en Inventiva social

7 de septiembre de 2011

Desde las profundidades de la noche


Desde las profundidades de la noche
surgimos como un sueño sin banderas.

Resucitados y anhelantes
resolvimos prendernos en el viento
y atravesar las nubes tormentosas
que amenazaban, negras, nuestro sueño.

A un horizonte inmenso nuestros ojos volaron;
como locas gaviotas errantes planeábamos,
pero eran nuestros títeres los que se arracimaban
en la alegre cubierta de un barco que zarpaba.

Toda costa escondía una sorda presencia.

Siempre creímos que el mar nos salvaría
pero el mar resultó una pantomima,
una niebla poblada de fantasmas
que a nadie revelaron su secreto.

Y llegaremos, si llegamos algún día,
a ese horizonte que nos prometieron,
sólo para descubrir, horrorizados,
una tierra en tinieblas, una vasta penumbra,
un hostil territorio que a nadie da cobijo,
una noche terrible sin velas ni azucenas,
un pábilo extinguido sin ventanas ni estrellas.


De Destierro
Publicado en Letralia y en Inventiva social.

19 de agosto de 2011

La raíz de tu tristeza


No sé de qué raíz envenenada
ha crecido en tu pecho la tristeza.

¿Cómo fue que germinó esa mala hierba?
¿Qué ponzoñosos elixires la nutrieron?

Dicen que se cruzó en tus calles la desdicha,
que envenenó tu sangre una ráfaga de olvido,
que ojos como serpientes estrangularon la cordura
dejando apenas una sombra en tus zapatos.

Que alguien ejecutó de golpe tu sonrisa.

¿Qué oscuros resplandores te cegaron?
¿Qué huestes de la sombra te prendieron?

Sabemos que hubo noches que te vieron
danzar bajo la luna sin disfraces
ni oropeles ni alhajas ni armaduras,
mas hoy la luna se ocultó en un rincón del universo
y tus voces nocturnas se pierden en el eco
con un deje de otoños prematuros.

Por arduos laberintos vas buscando la muerte
mas no hay un manantial que te emborrache.
Tan sólo ese veneno que arraigó entre tus venas
apagando tu risa, decorando de arrugas
tu rostro y tus silencios, enterrando
de golpe entre las flores tu palabra.


De Destierro
Publicado en Con voz propia, en el nº 35 del boletín IslaNegra y en el libro electrónico Camino al andar.


16 de junio de 2011

El olor de las flores


Cerré la puerta suavemente
como otras tantas veces
y me alejé en silencio.

Siempre viví cerrando puertas
o viéndolas cerrarse tras de mí:

Puertas entrecerrándose implacables
como una barricada ante mis ojos.

He aprendido que cada despedida
es el eco de un canto cancelado.
Que una mirada al borde del andén,
el gesto de una mano que se pierde
o un avión despegando
son heridas que nunca cauterizan.

Es necesario entonces
cerrar las puertas con tristeza
y alejarse despacio hacia poniente
en busca de otros soles, de otras Ítacas
de otros ríos y aldeas
allende el horizonte de los días.

Mas no es fácil caminar cuando se sabe
que el olor de las flores no regresa.


De Destierro
Publicado en PoeMartes (MediaIsla)

3 de junio de 2011

Matar un unicornio




Matar un unicornio
a sangre fría.
Contemplar impasiblemente su agonía.
Oler el poso amargo de su sangre.
Esparcir sus cenizas
en la nada...

Matar un unicornio con mentiras,
clavar en su costado la daga traicionera
del recuerdo inasible. 
Condenarlo
a errar por las estepas del olvido.

(En otro tiempo, en otros mundos,
la vida del unicornio fue sagrada;
pero en este siglo nacido entre tinieblas,
en esta tierra quemada por el odio,
el censo de unicornios disminuye
cada día
  cada hora
y el ojo indiferente de los dioses
apenas certifica la matanza
con el pasivo gesto del frío funcionario.)

Ved, ved que tras las sonrisas apostados
esperan a su víctima los fieros,
los inconmovibles mercenarios,
los heraldos de la última tiniebla.

Matar un unicornio es condenar al mundo,
negar el canto azul de los jilgueros
y emponzoñar el alma errante de la noche.
Arrojar la cordura a la pira funeraria,
abolir las palabras que un día pronunciamos.

Matar un unicornio es el destierro;
cerrar de un manotazo el libro de la vida,
abandonar sin remisión la última esperanza.

Matar un unicornio
es verter la ignominia sobre el alba.

Publicado en la antología Versos sin bandera y en Poetas del Mundo

31 de mayo de 2011

Porque volé una tarde


Porque volé una tarde, sediento de horizontes,
los dioses me encerraron en una oscura celda
donde no se percibe el rumor de las cascadas
ni puede olerse el alma de la nieve.

Porque osé ejercitar mis propias alas,
ángeles envidiosos me prendieron
(ángeles emboscados, sólo sombras
que jamás se asomaron al borde de unos ojos)

Porque aventuré mi rostro contra el viento
y canté bajo el temblor de las estrellas,
me encadenaron al martirio de la ausencia.

Porque violé las leyes de los náufragos
(se me acusó de alterar a las mareas
y del amotinamiento de las algas)
me condenaron a extrañar los cristalinos
reflejos del azul mediterráneo.

Porque traspuse umbrales precintados;
porque atravesé fronteras clausuradas;
porque aposté la sangre y la cordura
con un fervor de luz en las entrañas,
hoy habito esta celda ensombrecida
donde no llega el silbo de la nutria
ni el hálito amigable de las lilas
ni el fragoroso canto del torrente.


De Destierro
Publicado en Inventiva social y en el libro electrónico Senda
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