6 de agosto de 2015
Claroscuro
Vueltas y vueltas por el mundo damos
buscándole un sentido a nuestros nombres
sin percibir que nadie reconoce
su rostro en los espejos cotidianos.
Consultamos los mapas del pasado,
inventariamos fechas y recuerdos,
caemos en nostalgias y desvelos
mientras siguen su baile nuestros pasos.
- "¿Qué sentido tendría el encontrarme?"
No el encuentro: La búsqueda, el camino
que tus pies recomponen cada tarde
es lo que da sentido a nuestros días.
Sin ella, nuestra vida es un exilio,
un claroscuro de monotonía.
15 de julio de 2015
Antes del fin 5.0
Cuando subía por última vez la cuesta en dirección al Puente de Piedra, me abordó una jovencita. Explicó que su moto la había dejado tirada y necesitaba un euro para gasolina.
Inútilmente registré mis bolsillos. Negué con la cabeza, pero ella no se movió: Un cansancio infinito se insinuaba en su mirada.
Deduje que también su camino estaba cortado. Como el mío. Que ambos estábamos al borde.
Fue entonces cuando oí los pájaros. En ese canto anárquico creí adivinar que la matemática es sabia, que menos por menos a veces es más, que dos finales pueden representar un principio.
Extendí mi mano, que ella tomó con algún recelo, y bajamos hasta el río. Nada más. Nos sentamos en la hierba y nos pusimos a contemplar la corriente, a sentir la música del agua, sacudida de cuando en cuando por el chapoteo de algún pez extraviado, a impregnarnos de ese perfume milenario cuyo nombre no figura en los catálogos profanos de los hipermercados. Luego vino la noche. Y su silencio. Pero nosotros seguíamos allí, escuchando.
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2 de junio de 2015
A veces se oyen voces
Gravedad del desorden que forman las palabras
incoherentemente pronunciadas, como un cáliz
rajado, seco, infame, con los bordes manchados...
Tenebrosa la noche que nos viola
con sus destellos deslumbrantes, con su ruido,
con la risa imprudente de los cuerdos,
con el brillo en los ojos del amante;
la noche cuyo vino adolescente nos embriaga,
la noche dominante y entreabierta...
A veces se oyen voces
en la pública quietud de las esquinas,
en la tibia intimidad de los zaguanes.
Mas el silencio siempre vuelve
como un amo cruel, tenaz, inagotable...
De Extrañamientos y rescates
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