17 de agosto de 2011

Si termina el amor


Si termina el amor
el agua es más espesa en los estanques
y un ángel de cristal se muerde el labio;
puede darse un revuelo de gaviotas
mar adentro
y en el pecho la daga de una ausencia infinita
se abre paso cual proa entre las olas
y el consuelo del sueño nunca llega.
Nunca, el sueño nunca, nunca llega.

Si termina el amor
nubes negras se apoderan de los cielos
lanzándose a una loca carrera delirante
cuyo único destino es la certeza
de lo perdido, sí, de lo perdido.

Si termina el amor se llena el alba
de funestos ladridos sin consuelo
y un ruiseñor cansado se asesina
contra el pétalo fugaz de una amapola.

Si termina el amor lloran los parques
y una estrella fenece en cualquier parte,
y repican las fúnebres campanas
un coro de gemidos germinados,
una salva de gritos apagados
que hacia adentro resuenan y resuenan.

Si el amor se termina...

Los porches que solían cobijarnos,
la estación del ayer que nos prestaba
sus callados andenes de férrea complacencia;
la quietud temerosa de los templos,
el generoso amparo de las calles...
¿A qué otra causa han de servir? Decidme.

Y la noche... la noche, la noche protectora
si el amor se termina...
¿de qué sirve la noche si el amor se termina?


De Despertar en el zaguán
Publicado en Poesi.as, Inventiva social y Gaceta Virtual


13 de agosto de 2011

Lo mejor de mi vida


Lo mejor de mi vida tal vez se haya quedado
abandonado en alguna encrucijada
o al otro lado del cristal mojado
tras el que contemplé las marejadas y la noche,
y por qué no decirlo, las inmutables estaciones
que me fueron alejando de otras tardes más cálidas.

Hubo un tiempo de caminos anchos,
de colinas suaves que ocultaban fuentes,
de jóvenes aves y ardillas veloces
y de sal y de pan y de plácidos campos
preñados de fértiles terrones y labradores.

Hubo un tiempo de límpidas aguas,
de frondosos bosques y playas morenas,
de silentes cráteres orlados de espuma.

Pero en la noche del invierno treintaycinco,
todos esos mis ángeles me fueron vomitados en el rostro
y pude comprobar que la senda se había ido estrechando
hasta límites intolerables.

Supe entonces que mis pasos borraban el camino,
que ya no era posible detenerse
ni mirar hacia atrás, que no había regreso,
que legiones de arpías me empujaban riendo
y que un loco empuñaba mis recuerdos.

Entonces, tras la lluvia, se apagó una ventana.


De La estrecha senda inexcusable
Publicado en Revista Rampa y en los libros electrónicos Senda y Camino al andar


11 de agosto de 2011

No habrá revelaciones


No habrá revelaciones.

No existe magia en cánticos solemnes
ni ocultan el misterio indescifrable
selladas puertas de frías catacumbas.

No hay panaceas ni eldorados ni quimeras
ni altares incendiados por las voces
preñadas de promesas incumplidas,
vagos albores, intuiciones tenues.

Los mapas del pasado ya no sirven;
duerme el oro su sueño milenario
en minas sospechadas hace siglos
y, por insospechables, imposibles.

Se acerca el alba, debo abandonar.
Una imprecisa sombra de párpados rojizos
nos muestra con desidia los caminos
que conducen al arenal interminable
llamado por los ángeles Renuncia.

No habrá revelaciones. Sólo pétreas
constelaciones de páginas en blanco.

Amanece; en el aire se agazapan
sin posible sentido
_____________las palabras desnudas.


De La estrecha senda inexcusable

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