19 de agosto de 2011

La raíz de tu tristeza


No sé de qué raíz envenenada
ha crecido en tu pecho la tristeza.

¿Cómo fue que germinó esa mala hierba?
¿Qué ponzoñosos elixires la nutrieron?

Dicen que se cruzó en tus calles la desdicha,
que envenenó tu sangre una ráfaga de olvido,
que ojos como serpientes estrangularon la cordura
dejando apenas una sombra en tus zapatos.

Que alguien ejecutó de golpe tu sonrisa.

¿Qué oscuros resplandores te cegaron?
¿Qué huestes de la sombra te prendieron?

Sabemos que hubo noches que te vieron
danzar bajo la luna sin disfraces
ni oropeles ni alhajas ni armaduras,
mas hoy la luna se ocultó en un rincón del universo
y tus voces nocturnas se pierden en el eco
con un deje de otoños prematuros.

Por arduos laberintos vas buscando la muerte
mas no hay un sólo manantial que te emborrache.
Tan sólo ese veneno que arraigó entre tus venas
apagando tu risa, decorando de arrugas
tu rostro y tus silencios, enterrando
de golpe entre las flores tu palabra.


De Destierro
Publicado en Con voz propia, en el nº 35 del boletín IslaNegra y en el libro electrónico Camino al andar.


3 comentarios:

  1. me parece no solo bueno, me parece concreto felicidades!

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  2. Gracias por tu felicitación y tu palabra, Bebitah. Un placer recibir tu visita en este álbum de desiertos y oasis. Un abrazo.

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  3. Querida amiga: La vida nos ofrece, con demasiada frecuencia, raíces envenenadas que nos apagan la sonrisa y hasta la vida misma. Si fuésemos personajes de Borges, podríamos pensar: "Si estas raíces nos envenenaron, en algún lugar habrá otras raíces que nos curen" La búsqueda de esas raíces milagrosas es nuestra esperanza, un motivo más para seguir, obstinadamente, en el camino. Un abrazo.

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Bienvenid@ a este espacio.
Gracias por tu presencia y tu palabra.

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